Fátima Bosch, la actual Miss Universo, ha decidido centrar su gestión en una labor social y espiritual, alejándose de las controversias judiciales que actualmente involucran a los propietarios del certamen.
Fátima Bosch confiesa la crisis que cambió su rumbo en Miss Universo
En declaraciones recientes, la tabasqueña admitió que su experiencia como soberana de belleza universal ha tomado un rumbo distinto al que proyectó originalmente. Bosch calificó el inicio de su etapa como un periodo de desafíos que, lejos de desanimarla, han fortalecido su compromiso y su crecimiento personal.
“Considero que mi reinado ha comenzado de manera muy diferente a la de otras misses, o a lo que yo me hubiera imaginado o deseado”, confesó la reina de belleza.
Te podría interesar
Ante este panorama, ha optado por priorizar su fe y su misión de servicio, utilizándolas como herramientas para establecer límites y mantener el enfoque en la ayuda social.
“Él me enseñó a quererme, a respetarme y a poner límites", dijo la modelo, "Cualquier virtud o acción buena que las personas vean en mí, no soy yo, es Dios actuando a través de mí”, agregó.
Te podría interesar
Los problemas judiciales que empañan la corona de Fátima Bosch
La postura de Bosch surge como una medida de contención ante la crisis legal que sacude los cimientos de Miss Universo. Sus directivos, Raúl Rocha Cantú y Anne Jakkaphong, se encuentran actualmente bajo la lupa de las autoridades en México y Tailandia, enfrentando procesos por fraude y delincuencia organizada.
Al marcar esta distancia, Fátima Bosch busca blindar su labor social frente a los escándalos corporativos que amenazan con eclipsar el prestigio internacional del certamen. Su estrategia de comunicación se mantiene firme en proyectar un impacto positivo, estableciendo una frontera nítida entre su reinado y el turbulento panorama legal de los dueños.
