Los amantes del chocolate en México deben estar alerta ante las recientes revelaciones de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco). El Laboratorio Nacional de Protección al Consumidor analizó diversas barras para comprobar si la información en sus empaques coincide con la realidad de sus ingredientes.
En un país donde el cacao es herencia viva, distinguir entre un producto auténtico y una simple imitación cargada de grasa se ha vuelto un desafío para el bolsillo y la salud de las familias.
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Resultados del estudio de la Profeco
El estudio de calidad, publicado este mes de marzo de 2026 en la Revista del Consumidor, sometió a prueba 31 productos diferentes. Entre ellos se incluyeron 14 chocolates con leche, barras amargas, semiamargas y opciones sin azúcar.
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Los expertos realizaron 2 mil 716 pruebas para verificar desde el contenido neto hasta la presencia de metales pesados, asegurándose de que la grasa utilizada provenga principalmente del cacao, como lo exige la normativa vigente en territorio nacional.
Las marcas exhibidas: D'Meals y M D D no son chocolate
Lo importante del reporte de la Profeco señala directamente a dos marcas que incumplen la NOM-186-SSA1/SCFI-2013. Tras las pruebas de laboratorio, se determinó que D’Meals y M D D no demostraron ser chocolate auténtico.
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El problema principal radica en que la grasa que contienen no es característica del cacao, lo que invalida su denominación comercial y engaña al consumidor final. Mientras D’Meals se vende como opción con leche sin azúcar, M D D se ostenta como semiamargo, pero ambos fallaron en la prueba de pureza al usar sustitutos de grasa no permitidos.
Engaños en el etiquetado y advertencia para niños
Además de las marcas que mienten sobre su contenido, el estudio halló que Vaquita La Original y Lindt Lindor no presentan correctamente su información comercial o sellos frontales.
Foto: Profeco
Por otro lado, productos como Carlos V Cero, Hershey’s Zero Sugar y Turin Zero Sugar contienen edulcorantes, por lo que no son recomendables para niños. Es fundamental leer las etiquetas antes de comprar y elegir marcas que realmente honren la tradición del chocolate sin caer en las trampas que la Profeco ha puesto al descubierto.
