Los incrementos sostenidos al salario mínimo general durante los últimos nueve años han provocado un cambio profundo en la estructura salarial del país. No sólo han reducido la distancia frente a los sueldos promedio, sino que también han acortado de manera significativa la brecha con los salarios mínimos profesionales, creados originalmente para reconocer mayores habilidades, conocimientos y responsabilidades.
Esta figura, instaurada en 1962 y aplicada formalmente desde 1966, nació con el objetivo de proteger a trabajadores de oficios especializados frente a la precarización laboral.
En sus inicios, los salarios profesionales superaban en promedio 30% al mínimo general. Sin embargo, con el paso del tiempo, la diferencia creció hasta alcanzar 44% en 2016. A partir de 2017, con la política de aumentos de dos dígitos al salario mínimo general, la distancia comenzó a disminuir aceleradamente, hasta ubicarse en apenas 14% en 2026.
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Este acercamiento ha generado debate, pues diluye el propósito original de diferenciar la remuneración de los trabajos especializados.
Aumento del salario mínimo en México
Ante este escenario, la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (Conasami) anunció la creación de una Comisión Consultiva que evaluará la vigencia del listado actual de profesiones, así como la pertinencia de su actualización.
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Este grupo analizará factores técnicos, económicos y jurídicos para proponer una modernización del sistema, cuyo informe final se presentará en octubre de 2026.
La revisión también considerará los efectos acumulados de los aumentos al salario mínimo general y el impacto del MIR, lo que podría derivar en una redefinición del mecanismo de ajuste para los salarios profesionales.
Con ello, se busca restablecer un equilibrio que reconozca las competencias especializadas sin comprometer la justicia salarial ni la estabilidad del mercado laboral.
