Audio relacionado
En su colaboración semanal en MVS Noticias con Juan Manuel Jiménez, Adal Ortiz, presidente de Coparmex CDMX, habló sobre uno de los mitos más comunes entre quienes quieren iniciar un negocio: la creencia de que sin dinero es imposible emprender.
El análisis partió de una pregunta frecuente entre jóvenes y nuevos emprendedores que suelen frenar sus proyectos por no contar con capital inicial.
Durante la charla se explicó que, aunque el dinero facilita algunos procesos, no es el punto de partida indispensable para construir un negocio viable. Antes del capital, se necesita una idea clara, un producto o servicio bien definido y, sobre todo, conocer si existe un mercado dispuesto a pagar por ello.
Te podría interesar
También se subrayó que muchos proyectos fracasan no por falta de dinero, sino por no validar la idea, no entender al cliente o no estar preparados para la etapa más difícil del emprendimiento: la resistencia emocional y la constancia.
¿Qué es más importante que el dinero al emprender?
Uno de los puntos centrales fue que lo primero que necesita un emprendimiento es una propuesta de valor clara. Saber qué problema se quiere resolver, para quién y por qué alguien elegiría ese producto o servicio por encima de otros marca la diferencia desde el inicio.
Te podría interesar
Además, se destacó la importancia del aguante. Emprender implica errores, ajustes y momentos de incertidumbre. Quien inicia un negocio debe estar preparado para enfrentar rechazos, cambios de rumbo y aprendizajes constantes, incluso antes de pensar en ingresos.
En cuanto al financiamiento, se explicaron tres vías comunes cuando el proyecto ya está más claro. La primera es buscar un socio que aporte algo más que dinero, como experiencia, contactos o conocimiento del sector.
La segunda es recurrir a apoyos de amigos o familiares, siempre con reglas claras y acuerdos por escrito. La tercera opción es el crédito, ya sea bancario o mediante programas públicos, entendiendo que no es dinero regalado y debe pagarse.
Finalmente, se enfatizó que asociarse solo por dinero suele ser un error. Un buen socio debe sumar capacidades, visión y acompañamiento estratégico. Emprender sin capital es posible, pero hacerlo sin planeación ni claridad suele ser el verdadero riesgo.
