La brecha de desigualdad en América Latina y el Caribe ha alcanzado un punto de ebullición. Según el más reciente informe de Oxfam, titulado “Riqueza sin control, democracia en riesgo”, la región cuenta ahora con un récord histórico de 109 milmillonarios.
Lo asombroso no es solo el número, sino la velocidad de acumulación: en apenas un año, esta élite sumó 14 nuevos integrantes, acumulando una riqueza conjunta de 622,000 millones de dólares. Para ponerlo en perspectiva, este monto equivale a sumar todo lo que producen las economías de Chile y Perú en un año.
El "Efecto Slim" y la velocidad del dinero
Para entender la magnitud de la desigualdad, Oxfam utiliza comparaciones temporales que resultan escalofriantes para el ciudadano promedio:
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- El factor tiempo: Mientras un milmillonario en la región gana, en promedio, 491,000 dólares al día, un trabajador con salario mínimo tardaría 102 años en reunir esa misma cantidad.
- Carlos Slim en segundos: El magnate mexicano, el hombre más rico de la región, alcanzó niveles récord en 2025. Los datos indican que lo que Slim gana en un solo segundo, a un trabajador promedio en México le toma una semana completa de esfuerzo.
Radiografía de una desigualdad heredada
A diferencia de otras regiones del mundo, la riqueza en América Latina tiene un fuerte componente dinástico. El informe destaca que el 53.8% de los superricos de la región heredaron su fortuna, una cifra que aplasta el promedio mundial del 37.3%.
Esta concentración de poder no es solo económica, sino también política. Oxfam advierte sobre un círculo vicioso donde las élites compran influencia para mantener un sistema fiscal que les favorece:
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La democracia bajo asedio
La influencia política de los milmillonarios no es una percepción, sino una realidad estadística. El informe señala que el 65% del patrimonio de estos magnates se encuentra en sectores estratégicos y altamente desregulados, como las telecomunicaciones, las finanzas y la energía.
"Cuando la riqueza compra influencia política, la democracia deja de ser representativa y se convierte en privilegio de unos pocos", afirma Gloria García-Parra, directora regional de Oxfam.
El dato político es contundente: entre el año 2000 y 2025, al menos 16 presidentes en 11 países latinoamericanos saltaron directamente desde la dirección de grandes corporaciones al palacio de gobierno.
¿Hacia un nuevo pacto fiscal?
Ante este escenario, exacerbado por tendencias globales y la falta de regulación en sectores como la Inteligencia Artificial, Oxfam hace un llamado urgente a los gobiernos de la región para:
- Gravar las herencias y el patrimonio neto: Actualmente, solo 5 países gravan la riqueza y apenas 9 las herencias.
- Limitar el poder corporativo en la política: Evitar que el capital financiero dicte las agendas públicas.
- Metas de reducción de desigualdad: Implementar planes nacionales con seguimiento estricto para cerrar la brecha.
- La conclusión de Oxfam es clara: si América Latina no reforma su estructura tributaria, seguirá produciendo "dinastías de ultrarricos" mientras la mitad de su población lucha por sobrevivir con menos de 8.3 dólares al día.
