Mérida, Yucatán, 21 de mayo de 2026.- Tras evadir la justicia durante ocho años, Ricardo Enrique C.C. fue capturado en Mérida y enfrentará un juicio por feminicidio en grado de tentativa. El origen del caso se remonta a 2018, cuando el sujeto intentó asesinar a su entonces pareja, Naomi Ríos, de 19 años, en represalia porque ella decidió terminar el noviazgo. Luego de la agresión ocurrida en la zona de City Center, al norte de la ciudad, el agresor huyó de México.
A pesar de sus antecedentes de evasión, la familia del detenido solicitó formalmente el cambio de medida cautelar para que este sea liberado y continúe el proceso judicial en su domicilio. Un tribunal resolverá este jueves si el acusado permanece en prisión preventiva o si se le concede la libertad, lo que reaviva el temor de una nueva fuga.
La víctima recordó que el ataque comenzó tras una salida a cenar, cuando Ricardo Enrique, presuntamente bajo los efectos del alcohol o de alguna sustancia, comenzó a agredirla verbalmente. Aunque un testigo intervino y la policía se acercó al sitio, el agresor persiguió a Naomi hasta el estacionamiento de la plaza comercial. Aprovechando la soledad del lugar, la sujetó del cuello hasta hacerla perder el conocimiento.
“Discutimos, me agarró del cuello y me desmayé. Creo que pensó que me había matado. Cuando desperté, me hice la desmayada y, en un descuido, corrí hacia la avenida para pedir ayuda, pero los autos no paraban”, relató la joven.
Naomi intentó ponerse a salvo por tercera ocasión, pero su exnovio la alcanzó en la acera de enfrente y volvió a estrangularla. Al reaccionar de este segundo desmayo, varios transeúntes ya la auxiliaban. Debido a la gravedad de las lesiones, fue trasladada de urgencia a un hospital.
La denuncia penal quedó asentada en la carpeta de investigación 246/2018 de la Fiscalía General del Estado (FGE). Sin embargo, el impacto del ataque transformó radicalmente la vida de Naomi, quien desarrolló un trastorno de estrés postraumático disociativo, requirió años de terapia psiquiátrica, suspendió sus estudios y se exilió del país por seguridad. Incluso a la distancia, el imputado continuó hostigándola mediante perfiles falsos en redes sociales.
La cercanía entre el domicilio del acusado y la vivienda de la familia de Naomi eleva el riesgo para la joven, quien exige que el agresor se mantenga encarcelado.
“Tuve que esperar ocho años para que se empezara a hacer justicia. Las secuelas de la violencia son algo con lo que cargamos toda la vida. Esa persona no cambia y, si lo intentó una vez, lo puede volver a hacer”, advirtió.
Ocho años después de sobrevivir al ataque, Naomi busca que los tribunales mantengan tras las rejas a su agresor para poder recuperar la tranquilidad.
