El presbítero Fredy Bustamante, de la parroquia Santa María de los Ángeles, en Medellín, Colombia, se encuentra en el centro de un intenso debate nacional tras la viralización de un video en el que, durante una homilía, fija una postura política explícita de cara a los comicios presidenciales de 2026.
En la grabación, que ha generado múltiples reacciones en redes sociales, Bustamante recurre a una analogía bíblica para justificar su afinidad ideológica: "Entendí que al derecho es mejor, ser de derecha es mejor. Eso lo dice el Evangelio".
El sacerdote relató ante sus feligreses lo que describió como una epifanía personal; según su testimonio, tras "lanzar las redes a la izquierda" sin éxito, recibió una instrucción divina para cambiar de dirección. Con este relato, el clérigo vinculó el concepto espiritual de "hacer las cosas al derecho" con la corriente política de derecha, desatando cuestionamientos sobre la neutralidad religiosa en plena contienda electoral.
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La reacción del Gobierno y la sombra del pasado
La respuesta institucional no se hizo esperar. El ministro de Trabajo, Antonio Sanguino, fue el primer alto funcionario en exigir explicaciones a la jerarquía católica. Sanguino comparó este tipo de intervenciones con los discursos que alimentaron la violencia bipartidista en el siglo XX, cuando los líderes religiosos influían directamente en la confrontación política desde el púlpito.
El ministro cuestionó si estas afirmaciones representan una línea oficial de la Conferencia Episcopal o si son opiniones aisladas que comprometen la neutralidad que la Iglesia debería mantener en periodos electorales.
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La Iglesia pide "voto libre" ante la polarización
Aunque la Conferencia Episcopal no sancionó directamente a Bustamante, emitió un comunicado instando a los colombianos a ejercer un voto responsable y en libertad. Los obispos subrayaron que los ciudadanos deben analizar las propuestas de los candidatos bajo principios de justicia y dignidad humana, alejados de presiones o "sobornos".
Este incidente ocurre en un clima de alta polarización, donde figuras como Abelardo de la Espriella y Paloma Valencia, mencionados en otros contenidos del sacerdote Fredy Bustamante , figuran en el radar de la opinión pública de cara al 31 de mayo. La controversia deja abierta una pregunta fundamental para la democracia: ¿cuál es el límite entre la libertad de expresión de un guía espiritual y la indebida interferencia en los procesos electorales?
