En la era de la gratificación instantánea, las redes sociales y los artículos de bienestar están inundados de fórmulas mágicas para alcanzar el bienestar emocional. Sin embargo, la realidad es que muchos de estos consejos psicológicos divulgados son ineficaces, incluso cuando provienen de supuestos expertos. Según María Ibáñez y Jesús Jiménez, especialistas del Centro de Psicología e Introspección (CPI) en Madrid, gran parte de las recetas actuales para "dejar de sufrir" carecen de una base real y, en lugar de ayudar, pueden generar una profunda frustración en quienes las siguen sin obtener resultados.
El mito de las "recetas ineficaces"
Muchos especialistas proponen soluciones que Ibáñez y Jiménez califican como "psicología basada en la fantasía". Sugerencias como "llevar calzado cómodo" para mejorar el ánimo o "decidir ser agradecido" ignoran que las cualidades emocionales no se adquieren por decreto voluntario.
Si alcanzar la plenitud fuera tan sencillo como tomar una decisión, el sufrimiento humano no existiría. Estos expertos señalan que dar un (consejo) de motivación a alguien que atraviesa una depresión es equivalente a pedirle a una persona con un esguince que camine con firmeza: primero es necesario sanar la lesión interna para que el movimiento sea natural.
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Aseveraciones cuestionables: ¿La infelicidad es necesaria?
Dentro del mundo de la divulgación, existen tesis que los directores del CPI consideran absurdas, tales como:
- La infelicidad como parte necesaria: Los expertos aclaran que la infelicidad es parte de la vida solo hasta que se resuelve, pero no es un requisito indispensable para la existencia.
- Forzar la risa: Reír con frecuencia no produce felicidad si no nace de forma espontánea; de hecho, puede llevar a la represión de emociones reales.
- Hábitos físicos como solución total: Si bien dormir bien y hacer ejercicio mejora la energía, este tipo de (consejos) tiene un efecto limitado. No resuelven conflictos profundos, traumas o inseguridades arraigadas en la psique.
La trampa de los sentimientos "loables"
Es común escuchar que para estar bien hay que "practicar la gratitud" o "ser empático". No obstante, Ibáñez y Jiménez advierten que estos sentimientos son consecuencias, no herramientas. La gratitud surge naturalmente cuando no hay orgullo ni miedo. Si se actúa sin un sentimiento verdadero, se cae en actos mecánicos que embotan la mente y fomentan el autoengaño. El consejo de rodearse de "personas positivas" también es cuestionado, ya que puede fomentar el egocentrismo o ser simplemente impracticable en entornos laborales o familiares.
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¿Qué es realmente la felicidad?
Para los investigadores del CPI, el error fundamental radica en confundir términos. El placer es pasajero y adictivo; la satisfacción de estar sano es agradable, pero ninguna de las dos es felicidad. La verdadera felicidad es un estado profundo que se afianza conforme se resuelve la infelicidad.
Es el resultado de un proceso de aprendizaje y comprensión de:
- Conflictos psicológicos: Entender el origen racional y emocional de nuestro malestar.
- Raíces internas: Identificar que, aunque lo externo influye, las causas reales son la inseguridad, la ira, la competitividad y el miedo al rechazo o a la soledad.
- Orden mental: Poner en orden el pensamiento (cognitivo) y la emoción (afectivo) antes de intentar cambiar el comportamiento.
Conclusión: El camino de la comprensión
Cualquier abordaje terapéutico que solo busque modificar la conducta tendrá resultados superficiales a largo plazo. El cambio real no llega por fuerza de voluntad, sino por la comprensión profunda de la realidad psicológica. Los consejos más efectivos son aquellos que invitan a resolver las causas del malestar en lugar de maquillar los síntomas con una falsa sonrisa, permitiendo que el bienestar surja como un efecto natural de la sanación interior.
