Las profecías atribuidas a Nostradamus han vuelto a colocarse en el centro de la conversación pública tras nuevas interpretaciones que apuntan a un escenario de guerra global en 2026.
De acuerdo con lectores modernos de sus textos, el vidente habría anticipado un periodo de siete meses de conflicto intenso, con impactos severos para Europa y el equilibrio mundial.
El renovado interés surge en un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas, disputas armadas y cambios en el liderazgo de potencias clave. Analistas del esoterismo sostienen que varias de sus cuartetas describen un ciclo de violencia concentrado en un mismo año, acompañado de una crisis política de alcance global.
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Entre los elementos que más controversia generan se encuentra la mención simbólica de un personaje identificado como el “Rey Donald”, una figura que algunos intérpretes asocian con el expresidente estadounidense Donald Trump, aunque sin referencias explícitas ni directas en los textos originales.
¿Qué dicen las cuartetas de Nostradamus sobre una guerra en 2026?
Las interpretaciones apuntan a versos que hablan de “siete meses de gran guerra”, derramamiento de sangre y destrucción concentrada en regiones específicas de Europa, particularmente zonas cercanas a la frontera entre Suiza e Italia. Para algunos estudiosos, estas referencias describen un conflicto rápido pero altamente destructivo, capaz de alterar el orden político y militar vigente.
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Otros pasajes mencionan la influencia de líderes poderosos y decisiones tomadas “desde la oscuridad”, lo que ha sido vinculado con estrategias geopolíticas, alianzas militares y disputas económicas a gran escala. En ese marco, el llamado “Rey Donald” sería interpretado como una figura de poder cuyo liderazgo tendría repercusiones más allá de su país.
Especialistas subrayan que los textos de Nostradamus fueron escritos en un lenguaje ambiguo, cargado de metáforas y símbolos propios del siglo XVI, por lo que no pueden considerarse predicciones literales. Aun así, reconocen que cada crisis global suele reactivar el interés por estas profecías.
Las lecturas actuales también incluyen referencias a un desplazamiento del poder hacia Oriente, con un crecimiento tecnológico y estratégico de países asiáticos, mientras Occidente enfrentaría un periodo de debilitamiento político y social.
Aunque no existe evidencia científica que respalde las predicciones de Nostradamus, sus escritos continúan siendo objeto de análisis histórico, cultural y mediático.
Para algunos, se trata de simples coincidencias; para otros, de advertencias simbólicas que reflejan los temores recurrentes de la humanidad frente a la guerra y el colapso global.
