OPINIÓN HÉCTOR ZAGAL

Palenque y la Casa Blanca

El expresidente Andrés Manuel López Obrador mantiene una presencia política activa desde su retiro en Palenque, con publicaciones en redes sociales que generan análisis y reacciones en el ámbito político nacional.

Andrés Manuel López Obrador prometió retirarse a su rancho y terminado su sexenio así lo hizo.
Andrés Manuel López Obrador prometió retirarse a su rancho y terminado su sexenio así lo hizo.Créditos: Cuartoscuro
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Andrés Manuel López Obrador prometió retirarse a su rancho y terminado su sexenio así lo hizo. Se fue a Palenque, dejó los reflectores y cultivó esa forma tan mexicana del poder que consiste en estar sin estar. De ahí que cada vez que reaparece, con un video o una publicación en redes sociales, el país, incluyendo Palacio Nacional, analizan meticulosamente cada palabra del personaje.

La primera aparición fue en redes y en un largo video en noviembre de 2025. Presentó Grandeza, un libro sobre México y aprovechó para destacar los logros de su gobierno. Aunque se había hablado sobre una posible gira para promocionar su libro por la República, él la descartó. Es imposible de probar, pero no difícil de imaginar, que desde Palacio Nacional le hayan pedido que no la hiciera. Durante el video, Obrador declaró que él saldría de su retiro si hubiese un atentado contra la democracia, contra Sheinbaum o contra la soberanía nacional. Sheinbaum reaccionó declarando que ninguna de estas tres condiciones estaban dadas.

La segunda aparición fue en enero de 2026. Vino con la captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos. AMLO condenó el hecho como un atentado contra la soberanía venezolana. El mensaje, dirigido a Trump, concluía diciendo: “Recuerde que ‘el respeto al derecho ajeno es la paz’ (...) Soy mexicano con mucho orgullo, pero también latinoamericano. Apoyo incondicionalmente a mi presidenta Claudia Sheinbaum. Por ahora no le mando un abrazo”.

En la tercera aparición en redes, en marzo de 2026, AMLO escribió: “Estoy en retiro, pero me hiere que busquen exterminar, por sus ideales de libertad y defensa de la soberanía, al hermano pueblo de Cuba”. Pidió ayudar económicamente a Cuba. Sheinbaum respaldó el llamado de Obrador y donó veinte mil pesos mexicanos de su propio bolsillo a la causa cubana y defendió la tradición de amistad con la isla. Al día siguiente, Ronald Johnson, embajador de Estados Unidos, respondió que la mejor forma de ayudar al pueblo cubano era empoderarlo, no apoyar al régimen.

La última aparición, el 3 de junio de 2026 fue una entrada directa al centro del tablero político. En su carta contra el injerencismo estadounidense, AMLO respaldó a Sheinbaum al tiempo que le marcó el tono. Acusó a funcionarios de Estados Unidos de intentar debilitar a Morena y volvió a presentarse como el guardián moral de la Cuarta Transformación.

Horas antes de esta última reaparición de Obrador ocurrió algo llamativo. Un alto funcionario estadounidense reconoció públicamente que la cooperación en materia de seguridad con el gobierno de Claudia Sheinbaum era mejor que durante el sexenio anterior. En política las coincidencias son escasas. Cuesta no preguntarse si el mensaje llegó hasta Palenque.

Sheinbaum no carece de voz propia. La tiene. Pero en estos episodios aparece reaccionando a la partitura que AMLO coloca sobre el atril. De cualquier modo, la presión de Estados Unidos le sirve a Claudia Sheinbaum para cerrar filas, fortalecer en nacionalismo y descalificar a la oposición como aliada de intereses externos. Washington le da munición retórica.

Pero la carta de López Obrador deja entrever algo más profundo. La suerte parece estar echada. Morena difícilmente aceptará que la presión estadounidense termine por arrastrar a figuras relevantes de su movimiento. Una vez que entregas a uno, aceptas implícitamente que mañana puedan exigir la cabeza de otro. El precedente sería demasiado costoso. Lo insinuo Sheinbaum

El problema es que, como el propio Obrador sugiere en su carta, Estados Unidos dispone de numerosos instrumentos de presión. Washington cuenta con recursos comerciales, financieros, migratorios y de seguridad capaces de generar costos considerables para México.

La apuesta parece clara. Morena no puede permitirse entregar a los suyos. Estados Unidos tiene medios suficientes para seguir presionando. Entre ambas posiciones se abre un conflicto cuyo desenlace sigue siendo incierto, pero cuyo rumbo ya está trazado.

 

Héctor Zagal y Luis Manuel Gómez.  Coautores de este artículo conducen el programa de radio El Banquete del Dr. Zagal en MVS 102.5 todos los sábados a las 17:00 y los miércoles a las 21:00. Ambos son profesores de Filosofía en la Universidad Panamericana.

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