OPINIÓN LUIS ANTONIO DURÁN

'You seem pretty sad': De la infatuación a la ruptura por Olivia Rodrigo

Olivia Rodrigo presenta su tercer álbum de estudio “You seem pretty sad for a girl so in love”, en el que narra una historia de amor abrasivo que se desmorona en desencanto hasta la ruptura.

Olivia Rodrigo en su nuevo disco recurre al sonido del alternativo de los 90, cuando al grunge devoró el mainstream.
Olivia Rodrigo en su nuevo disco recurre al sonido del alternativo de los 90, cuando al grunge devoró el mainstream. Créditos: EFE
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Infatuación, es el sentimiento intenso e idealizado de atracción inmensa hacia algo o alguien. Es soñar con verle; rendirte por una mirada; caer muerto (“drop dead”) con un beso. Es la ilusión de un amor nuevo que nos ciega ante los defectos. Es el aire que infla el pecho como globo… pero explota con la aguja de la realidad. 

Olivia Rodrigo presenta su tercer álbum de estudio “you seem pretty sad for a girl so in love”, en el que narra una historia de amor abrasivo que se desmorona en desencanto hasta la ruptura. Son 13 canciones en las que explora su capacidad lírica y sonora, donde actualiza géneros de los 80 y 90, en un contexto pop actual; un renacimiento del rock alternativo desde el diario con stickers morados de una estrella pop.

La historia de infatuación llega a un punto máximo en “stupid song”, donde el corazón de Olivia explota con la emoción que ni mil palabras podrían explicar. Un camino sonoro de tres partes; una historia de un corazón que se acelera; un gran final de estallido. Al igual que ese sentimiento ambiguo, sus canciones “románticas” las “mancha” con ligeros tonos melancólicos, que advierten un peligro oculto bajo tanta alegría. 

De igual forma, en “my way”, habla en contra de una chica que intenta quitarle su amor; se abalanza como un bulldozer para proteger su amor… u obsesión. Olivia recurre al sonido del alternativo de los 90, muy al estilo de No Doubt, Hole o The Cranberries; cuando al grunge lo devoró el mainstream. Son esos tintes fuertes que agregan frescura a la escena actual, pues mantiene vivo el ciclo de la guitarra distorsionada al frente de las listas. 

El quiebre por fin llega en “the cure”. El corazón globo de Olivia por fin revienta. Encuentra que ese amor nunca fue la cura para su soledad, ni la solución a su deseo; se rompe la ilusión y entra la tristeza con un inyección de realidad. Su voz lleva la rítmica suave y fuerte, suave y fuerte, de una mente que negocia por un poco de amor real. Pero es tarde, la cura no está en él, por el contrario, es un veneno silencioso que infecta poco a poco su cuerpo.

¿Por qué me siento tan mal con tanto amor? ¿Qué está mal conmigo?, “what’s wrong with me”, en esa pregunta Olivia resume el sentimiento de todo el álbum. La gran infatuación del inicio por fin reveló su rostro de amor venenoso. Quién mejor que Robert Smith, de The Cure, para revelar esa tristeza de una forma tan bella que casi reconforta, como un amigo que pasó por lo mismo hace mucho mucho tiempo. 

Una soledad que no conoce de generaciones ni edad; un sentimiento universal de confusión y desolación por llorar con tanto amor dentro. Un amor que lastima aunque parezca real, porque en el fondo tu corazón sabe que ese abrazo, ese beso, ese “por siempre”, es un espejismo. Olivia al fin suelta su mano, por el bien de él, por su bien, porque el amor son rodillas frágiles, aire fresco y alas de mariposas, y no lágrimas escondidas con nudos en el pecho.

 

Luigi Durán Álvarez.

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