En tiempos en que la Selección Mexicana de Futbol tiene la gran virtud de unir al pueblo de México en todas sus modalidades, ya sean chairos, fifís, ricos, pobres, godínez, mirreyes, hombres, mujeres, niños, jóvenes, adultos mayores y hasta patos, los festejos por los triunfos nacionales han dejado en claro de qué estamos hechos los mexicanos.
Sin embargo, nunca falta el negrito en el arroz, que hasta ahora no ha sido determinante para opacar la fiebre mundialista, pero que sí nos deja mal parados como sociedad: los excesos de la fiesta acompañados del alcohol.
Así como hemos visto videos en redes sociales que muestran la capacidad del mexicano para celebrar al unísono un bien común, imágenes que cada día superan a la inteligencia artificial y que incluso suman al más apático o hasta a los extranjeros ataviados con camisetas de México, también hemos observado escenas en que se aprecian cúmulos de basura, vandalismo y hasta peleas callejeras.
Mientras los japoneses nos ponen el ejemplo al contribuir a limpiar las tribunas de un estadio al concluir el partido de su selección, hay quienes se olvidan que existen los botes de basura o, peor aún, quienes luego de unas copitas se envalentonan y confunden la fiesta del futbol con una pelea de box callejero.
Así es que si nos damos cuenta de que algunas personas no cumplen con las reglas básicas de urbanidad o si se llegara a cometer algún delito, debemos acudir ante la Policía, denunciar en las fiscalías estatales o en la FGR si fuera el caso.
Hoy más que nunca, en que tenemos anonadada a la comunidad internacional con el nivel de alegría, hospitalidad, amabilidad y hermandad que tenemos en México cuando celebramos un triunfo del tricolor, también debemos recordar que el civismo debe hablar por nosotros para que la fiesta sea perfecta, sobre todo si México sigue avanzando en la justa mundialista.
Multiplicando… inversiones mixtas: ¿Y si sí?
En México existe una brecha de inversión e infraestructura altísima, por lo que la colaboración público privada y la inversión mixta son necesarias. A diferencia de la anterior administración, en la actual existen los modelos para que sea flexible. Sin embargo, lo que hay que definir es lo que se quiere y necesita, para luego determinar el cómo financiarlo.
A decir de Adolfo González Olhovich, especialista en planeación patrimonial y fideicomisos, se busca el financiamiento en donde se puede obtener de acuerdo lo que se quiere y necesita, de ahí que pueden ser afores, banca de desarrollo, banca privada, Sofom o, incluso, donaciones, cuando la obra es muy pequeña y no financiable por las otras.
El experto participó en una reunión en el Colegio de Ingenieros Civiles de México, en las instalaciones del Colegio, para hablar precisamente de modelos asociativos y financiamiento de inversiones en infraestructura y, en su experiencia, se cuentan con los marcos legales y herramientas jurídicas que hacen posibles las inversiones mixtas en infraestructura, tanto en la recién aprobada Ley para el Fomento de la Inversión en Infraestructura Estratégica para el Desarrollo con Bienestar.
En cuanto a la incertidumbre jurídica por la reforma judicial, el consultor explicó que existe un marco legal de mediación o de justicia alternativa, y mecanismos que permiten resolver disputas sin tener que llegar a tribunales, con ahorro de tiempo y dinero. Ultimádamente, señaló de manera práctica González Olhovich, “¿qué quiere un inversionista? su dinero de regreso, con un premio, en un tiempo cierto, con un riesgo razonable. Es lo que necesitan de certeza”, resumió. Para ello, abundó el experto, a los inversionistas hay que resolverles: ¿quién va a recibir el dinero?, ¿qué hará con el dinero?, ¿puede pagar?, y si no tiene para pagar, ¿qué ofrece en garantía?
Pero ojo, González Olhovich advirtió que los modelos de inversión mixta deben atenderse cuatro retos principales: primero, la ejecución de proyectos requiere participación y alineación entre autoridades federales, estatales y municipales para asegurar eficacia; segundo, es necesario mejorar capacidades institucionales y contar con un marco regulatorio claro para evitar incertidumbre jurídica, lo cual se debe aterrizar en el Reglamento de la Ley, así como armonizar la legislación existente; tercero, para la gestión y contención de riesgos financieros es necesaria la estructuración adecuada de proyectos y la mitigación de contingencias, los cuales son claves para el manejo financiero efectivo; y por último, la confianza y transparencia, pues es fundamental generar confianza en el sector privado mediante condiciones equitativas y transparencia en todos los procesos.
Dividiendo… Trump: ¿una sucesión anticipada?
Las negociaciones con Irán han puesto sobre la mesa una pregunta que hasta hace unos meses parecía prematura: ¿quién encabezará el Partido Republicano cuando Donald Trump abandone la Casa Blanca en enero de 2029?
Oficialmente nadie está en campaña. En los hechos, la carrera ya comenzó.
En una administración estadounidense tradicional, habría sido natural que el secretario de Estado dirigiera una negociación diplomática de este nivel. Sin embargo, Donald Trump decidió colocar al vicepresidente JD Vance en el centro de una de las conversaciones más importantes de su gobierno. El Departamento de Estado continúa desempeñando un papel fundamental y Marco Rubio mantiene la conducción institucional de la política exterior, pero el protagonismo político ha recaído en Vance. Un detalle que difícilmente puede pasar inadvertido.
No se trata únicamente de alcanzar un acuerdo ventajoso con Teherán. También es una oportunidad para fortalecer su perfil como presidenciable. Durante décadas, la política exterior ha sido uno de los principales exámenes para quienes aspiran a ocupar el Despacho Oval. Si Vance consigue cerrar un acuerdo que reduzca de manera significativa las tensiones con Irán, podría presentarse no solo como heredero político de Trump, sino como un dirigente capaz de gestionar una de las crisis internacionales más complejas de nuestro tiempo.
Los primeros sondeos y las plataformas de apuestas coinciden en señalar que la contienda republicana empieza a concentrarse en dos nombres: JD Vance y Marco Rubio. Aunque falta mucho para las elecciones y el escenario puede cambiar, ambos aparecen ya como los aspirantes mejor posicionados para encabezar la boleta presidencial del Partido Republicano en 2028.
¿Por qué Vance parece partir con una ligera ventaja?
Porque en las elecciones primarias republicanas pesan tanto la conexión con la base conservadora como la experiencia de gobierno. Y en ese terreno el vicepresidente conserva dos fortalezas difíciles de igualar: es el heredero natural del movimiento MAGA y, hasta ahora, el dirigente más identificado con Donald Trump. A ello se suma una ventaja histórica nada despreciable: en Estados Unidos los vicepresidentes, suelen iniciar la carrera por la sucesión con una posición privilegiada, pues cuentan con una exposición nacional y una cercanía al presidente que pocos rivales pueden igualar.
Rubio, sin embargo, también se ha consolidado como uno de los principales aspirantes. Su desempeño al frente de la política exterior, su amplia experiencia legislativa y una imagen más institucional lo han convertido en una alternativa para quienes buscan ampliar la base electoral republicana sin romper el legado de Trump. Si Vance representa la continuidad casi intacta del trumpismo, Rubio encarna una posible evolución del mismo proyecto.
Sin embargo, existe una diferencia que puede resultar decisiva. Mientras Rubio llegó al círculo cercano de Trump después de construir una larga trayectoria política propia, Vance debe buena parte de su ascenso nacional al respaldo del propio presidente. Esa circunstancia hace pensar que, si Trump desea seguir siendo la figura dominante del Partido Republicano después de dejar la Casa Blanca, probablemente encuentre en Vance a un heredero más dispuesto a preservar su liderazgo y la identidad del movimiento MAGA.
Todavía faltan más de dos años para la elección presidencial y, en política, ese plazo puede cambiarlo todo. Una desaceleración económica, un conflicto internacional o los resultados de las elecciones intermedias podrían modificar por completo el panorama. Pero si las negociaciones con Irán terminan consolidando el liderazgo de JD Vance, quizá dentro de algunos años no sean recordadas únicamente como un episodio de política exterior, sino como el momento en que Donald Trump comenzó a perfilar, discretamente, a quien buscará preservar su legado político.
