Volver a casa. Volver a las raíces. Volver a los paisajes. Volver a ti, tierra que te vio nacer, crecer y volar hacia cielos lejanos. Los “Tiempos Dorados” de la infancia brillan fuerte en la memoria. Inocencia que se aferra al corazón ante la amenaza del olvido. Momentos tiernos que se quedan tatuados en la piel. Por más que te alejes, regresan con fuerza a la mente, pero tan pronto un segundo pase, por siempre se irán. Queda una canción y una sonrisa por el brillo de recordar.
Julieta Venegas presenta su décimo álbum de estudio, “Norteña”, en el que a través de 12 canciones, hace una interpretación de la música que escuchó en su infancia, al lado de su familia en Tijuana. Asimismo, lo complementa con un libro de memoria, del mismo nombre, donde hace una remembranza y una reflexión sobre su crecimiento personal en la música.
“Terca” es el corrido de cómo dejó Tijuana en su juventud para embarcarse en su aventura a la capital. Fue obstinada en alcanzar su meta, incluso contra las dudas de su familia y ella misma. Sabe que desde su esquina del país no hubiera logrado lo que vive ahora. Hasta las palabras de sus padres resuenan como un apoyo (a su manera) para seguir su terca historia, porque volar significa no mirar atrás.
Pero aunque salgas de tu tierra, siempre hay un pedazo que se queda contigo. En “Leyendas de Tijuana”, Julieta hace una oda a su ciudad que, por mucho tiempo y varios autores, ha tenido una imagen desdeñada. Julieta demuestra que en esas colinas también encuentras paz; son las personas las que construyen con amor un hogar en esa esquina frente al mar.
De igual forma, en “La Línea”, escribe una canción de las tantas relaciones que suceden en México: un amor separado por una frontera inventada. Yahritza y su Esencia acompaña a Julieta en esta historia que resuena en sus propias identidades. Yahri y compañía, al igual que miles de su generación de hijos de migrantes, viven una debacle interna sobre su pertenencia, debido a una “línea caprichosa” que ignora su amor por ambas naciones. Pues al final, esa mezcla de culturas ha hecho del norte una zona prolífica de música nueva e interesante.
Al vivir fuera de México por una temporada, los recuerdos de Tijuana la llamaron. Versos que se convirtieron en canciones de su memoria, con voces claras de otro tiempo. Julieta asegura que una de ellas fue Lupe Esparza de Bronco, que apareció en su mente cuando compuso “Volver a ti”. Algo en el timbre de su voz te lleva a una época y un lugar especial: una fiesta de pueblo, una carne asada, donde se baila y canta en familia. Volver a ti, a quien sea tu hogar lejano: una pareja, una mamá, un papá o una tierra.
Julieta es la Norteña que voló sin mirar atrás, pero que llevó la esencia de su ciudad a otras latitudes; que todos escuchen lo que suena en la carne asada de su corazón. La Norteña vuelve orgullosa de su tierra, con mil historias aún por contar.
