Los paralelismos que comparten los programas Apolo -el que llevó por primera ocasión a la humanidad a la Luna- y Artemis -el que lo hará por “segunda” ocasión- son múltiples; pero quizá el más complicado es que una parte importante de la población, que aún hoy en día sigue negándolo, crea en que la humanidad, en efecto, sí fue a la Luna.
El 20 de julio de 1969, Neil Armstrong se convirtió en la primera persona en pisar la Luna. Pero para que eso fuera posible, primero tuvieron que pasar 10 misiones previas.
El Apolo 8, lanzado en 1968, es la misión que más se asemeja a lo que vive Artemis ll. Tres astronautas orbitaron la Luna por primera vez en la historia. Le dieron 10 vueltas al satélite natural en un lapso de 20 horas. Artemis ll no realizará la órbita completa, sino que aprovechará la fuerza gravitatoria de la Luna para retornar a la órbita terrestre.
Luego, el Apolo 11 llevó a los primeros astronautas a pisar la Luna. Y sí, fueron los primeros, porque en total hay 12 personas que han tenido la fortuna de pisar suelo lunar.
Los argumentos negacionistas se basan en que “si realmente fueron a la Luna, por qué no volvieron”; pero, de hecho, sí lo hicieron. Fueron los Apolo 12, 14, 15, 16 y 17, siendo esta la última ocasión en que la Luna fue el centro de interés espacial hasta ahora.
Es difícil tener un dato en concreto de cuántas personas no creen que la humanidad llegó a la Luna. Algunas encuestas apuntan a países en concreto, por ejemplo, Estados Unidos, en donde se estima que 1 de cada 10 estadounidenses no creen que haya ocurrido alunizaje alguno.
Son esas mismas personas que pese a la evidencia clara, como que la Tierra no es plana, no lo pueden aceptar porque hay un poder superior que echa a andar una maquinaria gigantesca para mantenernos engañados todo el tiempo.
Porque, por ejemplo, no basta con el testimonio de casi medio millón de personas que participaron en el programa Apolo. Es más fácil “no creer”.
Y ese reto es aún más difícil de superar en estos tiempos. No hay peor ciego que el que no quiere ver, dicen. Qué peligroso.
