En medio de una relación, Robyn siente el final de la conexión. Reflexiona que las sensaciones que se disipan, están vivas en otros momentos; la sexualidad es parte de la existencia, el placer vibra su piel con el contacto. No sólo es sexo, es intímidad que arde dentro del cuerpo, como choques sonoros de recuerdos, distorsión y palabras tiernas; un clímax eléctrico que transforma soledad en éxtasis.
Robyn regresa después de ocho años con su noveno álbum de estudio, “Sexistential”. A través de nueve canciones, la cantante sueca explora la sensualidad que rodea su cuerpo, no sólo desde una perspectiva sexual, sino de las conexiones íntimas que brotan desde el placer.
En el tema que da nombre al disco, “Sexistential”, Robyn toma con ligereza y gracia las experiencias sexuales de su vida. Cambia su tono de voz para narrar su fertilización in vitro, (cuando el doctor confundió al perfecto donador). Transmite su excitación sin pudor; disfruta con orgullo su sexualidad como madre soltera; invita a que también la sientas con tu propia mente y piel. La existencia explota con la sexualidad de cada pensamiento y acto de placer, ya sea dentro de una habitación o dando a luz (push).
En “Blow My Mind”, Robyn juega con la doble intencionalidad de sus palabras para, en realidad, cantarle a su hijo. “Desabotona mi blusa y haz un desastre / hazlo rápido, estoy por explorar”, son frases que adquieren un giro más íntimo y tierno, cuando se refiere al contacto piel contra piel de la lactancia. Robyn entiende que la conexión sexual sucede de distintas formas que satisfacen al corazón.
Para Robyn, el placer es más que una reacción química de dopamina (“Dopamine”); son momentos reales que modifican la existencia. La atmósfera electrónica la rodea como un abrazo que vibra su piel, como el cosquilleo que eriza y revitaliza cada experiencia: la prueba de que el placer es real.
Con 30 años de carrera, Robyn se ha convertido en una institución dentro de la electrónica; marcó un hito con su álbum “Body Talk” de 2010, en especial por su tema “Dancing on My Own”. Su sonido ha inspirado y revolucionado la intencionalidad dentro de los sonidos electrónicos: el baile también es para olvidar, reconfortar, explorar y sentir. Ahora, Robyn sigue ampliando y reescribiendo las emociones de la electrónica: un baile sexistencial de placer real.
NOTA: No te pierdas a Robyn en su primer concierto en México el próximo 19 de septiembre en el Palacio de los Deportes. Los boletos ya están disponibles a través de Ticketmaster.
