Ni una semana había pasado de la desinformación que generó el operativo que terminó con la vida de Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, cuando otra vez, los medios de comunicación jugaron parte del nada oportuno cruce de información.
El sábado, los primeros reportes en agencias de noticias informaron sobre un operativo -qué más tarde sabríamos que fue nombrado “Furia Épica”- en Irán; después, el flujo de la información certera fue a cuentagotas.
¿Qué hacer cuando estamos faltos de certeza en la información? Antes, era esperar a tener la confirmación de los hechos para darlos a conocer; hoy, el periodismo ha dejado de hacerlo.
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Primero, las agencias de noticias comenzaron a replicar lo que “dijo” uno y el otro; por ejemplo EFE Noticias primero señaló que el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu dijo tener “pruebas” -las comillas no son mías- de que el líder supremo de Irán había muerto tras la operación militar.
Luego, la misma agencia replicó que “medios iraníes” afirmaron que el líder supremo no estaba muerto, sino que estaba vivo y en la sala de mando.
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Como lector promedio de X, difícilmente te llegan los dos tuits, sino que te quedas con uno; por lo tanto, unos se quedaron con la primera versión y otros con la segunda.
En esa misma línea, periodistas como Juan Becerra Acosta replicaron unos video en el que aparecía el líder supremo dando un discurso “desmintiendo” su muerte; sin saber a ciencia cierta qué decía, en dónde lo decía ni cuándo lo decía.
Y por último, otros medios, como el caso de Once Noticias, replicaron las palabras del embajador de Irán en México, quien aseguraba -sin información certera en tiempo real- que Jamenei seguía con vida.
La pregunta, desde luego, es: ¿a quién creerle? ¿A la agencia de noticias que replica dos versiones de un hecho? ¿Al periodista que publica un video sin confirmar su origen? ¿O a un embajador que está en el mismo suelo que nosotros?
En cuestión de una semana, el periodismo nos ha dado lecciones clave de lo que no se debe hacer: especular para ganar unos clics.
Por más que “la nota” esté ahí, especular para ganar notoriedad en medio del ruido de información en las redes sociales, solo sirve para abonar a la incertidumbre y, peor aún, a la de por sí demeritada confianza que tiene el periodismo.
Esto provoca que por más evidencias que las autoridades -de cualquier tipo- presenten evidencia e información oficial que comprueben la muerte de un terrorista, llámese “líder supremo” o “jefe de un cártel”, la conversación en el día a día demerita esos esfuerzos porque reina la falta de credibilidad.
Sin confianza, el mundo no tiene un buen futuro; y el periodismo, menos.
