REGLA DE TRES

Restando… Las críticas que no aportan nada

Durante décadas, Donald Trump construyó cuidadosamente una imagen pública: la del magnate infalible, el empresario que convertía todo lo que tocaba en dinero.

Fue el abatimiento de uno de los criminales más sanguinarios de los que se tenga memoria en nuestro país.
Fue el abatimiento de uno de los criminales más sanguinarios de los que se tenga memoria en nuestro país.Créditos: Canva/EFE/Cuartoscuro.
Escrito en OPINIÓN el

Tal vez en alguna ocasión usted se ha preguntado por qué las autoridades no ingresan a un domicilio, luego de que se comete un delito al exterior del sitio o cuando el lugar puede estar relacionado con dicha conducta.

La respuesta es muy fácil: sino se cometió en su interior un delito flagrante, no hay autorización de su propietario o corre peligro la vida de una persona, deberá requerirse forzosamente una orden de cateo.

Para obtener dicho mandamiento, el agente del Ministerio Público deberá argumentar ante un juez de control cuál es la razón por la que debe concederse la orden judicial y es entonces cuando el representante social podría ingresar a un inmueble, con especificaciones muy concretas sobre qué es lo que qué es lo que se persigue y quiénes deben ingresar.

Por ejemplo, este lunes, la Fiscalía General de la República dio a conocer que luego de la captura y fallecimiento del posible líder de un grupo criminal, ocurridos en Tapalpa, Jalisco, una vez que existieron las condiciones de seguridad necesarias, se solicitó a una autoridad judicial federal una orden de cateo para seis inmuebles.

Sin embargo, se han presentado algunas críticas, que más que con fundamentos sino con fines de linchamiento, cuestionan el por qué no se ingresó en su momento, pero de acuerdo con el orden jurídico, no era legal acceder a los domicilios sin que hubiera autorización judicial para ello.

Y en esa discusión que no abona en nada, se olvida lo realmente importante ocurrido previamente, que fue el abatimiento de uno de los criminales más sanguinarios de los que se tenga memoria en nuestro país.

Sumando… Donald Trump: el mejor negocio de su vida

Durante décadas, Donald Trump construyó cuidadosamente una imagen pública: la del magnate infalible, el empresario que convertía todo lo que tocaba en dinero. Fue la narrativa que alimentó su celebridad como figura de televisión, su marca personal y, eventualmente, su salto a la política.

Pero cuando se examinan con mayor detenimiento sus antecedentes empresariales, la historia parece contar una versión muy diferente. Varias de sus compañías terminaron en bancarrota –incluidos los casinos que operaban en Atlantic City bajo Trump Entertainment Resorts– y algunos de sus proyectos más publicitados terminaron en fiascos financieros o legales. El caso más conocido fue el de Trump University, un programa educativo que prometía enseñar los secretos del éxito inmobiliario y que terminó en los tribunales.

Al llegar a la Casa Blanca, el imperio empresarial agrupado en The Trump Organization ya estaba estructurado en torno a la explotación comercial de su apellido. Pero la presidencia le otorgó algo que ningún contrato publicitario hubiera podido comprar: poder político y visibilidad global.

Un ejemplo ha sido Mar-a-Lago, su exclusivo club privado en Florida. Durante su presidencia ha sido una suerte de “Casa Blanca de Invierno”, visitada por políticos, empresarios y delegaciones extranjeras. El precio de la membresía del club se duplicó tras su llegada al poder.

Algo similar ocurrió con el hotel que operaba bajo su marca cerca de la Casa Blanca, el Trump International Hotel Washington D.C. Diversos reportes periodísticos documentaron que diplomáticos extranjeros, delegaciones oficiales y grupos empresariales empezaron a frecuentarlo con mayor intensidad después de su elección. Aquello alimentó demandas judiciales basadas en la cláusula de emolumentos de la Constitución estadounidense que prohíbe a los funcionarios recibir beneficios de gobiernos extranjeros.

Pero quizá uno de los episodios más reveladores de la relación entre poder político y dinero ocurrió años después, en abril de 2025.

La mañana del 9 de abril, Trump publicó en su red social Truth Social un mensaje breve pero contundente dirigido a los mercados: “THIS IS A GREAT TIME TO BUY!!!”.

Horas más tarde, anunció una pausa de 90 días en ciertos aranceles comerciales, una decisión que impulsó con fuerza a las bolsas: los mercados reaccionaron de inmediato y el índice S&P 500 registró una de sus mayores alzas en años.

El episodio generó críticas inmediatas. Analistas y legisladores señalaron lo evidente: cuando una figura con la capacidad de influir directamente en la política económica recomienda comprar acciones –y poco después adopta una decisión que dispara los mercados– la línea entre comunicación política y señal financiera se vuelve peligrosamente delgada.

En la economía financiera contemporánea, dominada por la especulación y la velocidad de la información, los mercados reaccionan tanto a las expectativas como a los hechos. Un anuncio sobre aranceles, sanciones o regulaciones puede mover miles de millones de dólares en cuestión de minutos.

Las acusaciones no prueban por sí mismas la existencia de un esquema deliberado de beneficio personal para él o sus allegados. Pero sí alimentan una percepción cada vez más extendida: que para Trump la política nunca fue simplemente una vocación pública, sino también una extraordinaria forma de negocio.

Si esa percepción es correcta, significaría que el empresario que durante décadas intentó consolidar su reputación en el mundo de los negocios habría encontrado, finalmente, su proyecto más exitoso no en los rascacielos ni en los casinos, sino en el Despacho Oval.

Porque al final, para Trump, la presidencia pudo haber sido lo que ninguno de sus otros emprendimientos logró ser: el mejor negocio de su vida.

Restando… Semana Santa: cuando las vacaciones se siguen pagando meses después

La temporada de Semana Santa es uno de los periodos de mayor movilidad y consumo en México, ya que millones de personas aprovechan estos días para viajar, reunirse con la familia o realizar actividades recreativas.

Sin embargo, detrás de este incremento en el gasto también existe una realidad financiera importante, una parte significativa de estos consumos se realiza mediante el uso del crédito.

Diversos análisis señalan que alrededor de 40% de los mexicanos utiliza tarjetas de crédito para financiar sus vacaciones, lo que en muchos casos provoca que los gastos realizados durante este período continúen pagándose durante varios meses, incluso hasta mitad o final del año.

El uso del crédito en temporadas vacacionales no es necesariamente negativo, siempre que exista una planeación adecuada. El reto aparece cuando el entusiasmo del momento lleva a comprometer más recursos de los que en realidad se pueden gastar.

El crédito debe utilizarse como una herramienta de administración financiera y no como una extensión del ingreso disponible, ya que un uso desordenado puede afectar el historial crediticio y limitar el acceso a nuevos financiamientos en el futuro.

Desde la perspectiva de instituciones como Círculo de Crédito, el buró liderado por Juan Manuel Ruiz Palmieri, es importante mantener hábitos de pago responsables, especialmente en temporadas de alto consumo.

Planificar los gastos y cumplir puntualmente con los pagos permite que el crédito siga siendo un aliado para las finanzas personales.

Mantener un historial crediticio sano no solo ayuda a evitar presiones económicas después de las vacaciones, sino que también abre la puerta a mejores oportunidades de financiamiento a largo plazo.