Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, murió el domingo 22 de febrero tras un operativo encabezado por las Fuerzas Especiales del Ejército Mexicano, en el que el narcotraficante resultó herido y finalmente falleció durante su traslado vía aérea a la Ciudad de México.
Ese, es el hecho; mucho de lo que ocurrió antes, durante y después, no tanto.
Las imágenes circularon rápidamente por redes sociales en formato de fotografía y videos: el recién remodelado Aeropuerto Internacional de Guadalajara, era un caos.
Sonidos que “parecían balazos”, pánico entre pasajeros que corrían con maleta en mano y algunos trabajadores despavoridos ocultos detrás de mostradores.
¿Qué ocurrió? Psicosis. O al menos eso es lo que informó el Grupo Aeroportuario del Pacífico, administrador de dicho aeropuerto.
Este episodio no fue un evento aislado: un avión en ese mismo aeropuerto, ardiendo en llamas; imágenes de Puerto Vallarta también en completas llamas; lo mismo que la Universidad Iberoamericana Campus León.
Una y otra vez, imágenes de este tipo siendo publicadas y compartidas sin verificación, porque la incertidumbre, el miedo y la falta de voluntad para revisar dos veces estos materiales, impulsaron a propios y extraños a hacerlo, incluyendo a periodistas.
Hace unos días, César Saavedra Alamillas, integrante del Programa de Desarrollo de Competencias Informativas Digitales y Ética (DCIDE) de la DGBSDI-Biblioteca Central, dijo en una sesión virtual que al utilizar las plataformas digitales como herramientas de información, caemos en un concepto llamado “infoxicación”, que es el “acceder a información a gran escala mediante las redes sociodigitales”; es decir, que saturamos nuestra capacidad de procesar y analizar contenidos debido a la sobrecarga de información que obtenemos a través de nuestros celulares.
Básicamente porque estamos urgidos de la inmediatez: de saber qué está ocurriendo en este preciso momento, por qué ocurre y en dónde ocurre.
Nos urge también una respuesta gubernamental en el momento mismo en el que están ocurriendo los hechos.
Y en esa guerra por captar la atención, caemos en provocaciones lo mismo periodistas que ciudadanos comunes y corrientes.
En este contexto en donde la desinformación toma la delantera a la legislación, lo más óptimo para combatirlo es mejorar nuestra educación digital: ver dos veces el video o imagen que nos llegó; contrastar la información; verificar tres veces con medios de comunicación porque en esta ocasión, lastimosamente, varios medios digitales cayeron en la trampa.
Por supuesto, esta realidad alternativa no quita la verdadera realidad: el contexto mexicano en materia de seguridad, es duro y apunta a ponerse más intenso tras la muerte de “El Mencho”. Veremos.
