REGLA DE TRES

Sumando… El mensaje de Bad Bunny

Pese a que el partido entre los Halcones Marinos de Seattle y los Patriotas de Nueva Inglaterra dejó mucho que desear, no ocurrió así con el espectáculo ofrecido por el boricua.

Bad Bunny sosteniendo una bandera de Puerto Rico durante su presentación en el medio tiempo del Super Bowl LX.
Bad Bunny sosteniendo una bandera de Puerto Rico durante su presentación en el medio tiempo del Super Bowl LX.Créditos: EFE.
Escrito en OPINIÓN el

Contundente resultó el mensaje político, cultural y social que lanzó el cantante puertoriqueño Bad Bunny, durante el entretiempo del Super Bowl 60 realizado en el Levi's Stadium de Santa Clara, California, en medio del ambiente de tensión que se vive en Estados Unidos.

Pese a que el partido entre los Halcones Marinos de Seattle y los Patriotas de Nueva Inglaterra dejó mucho que desear, no ocurrió así con el espectáculo ofrecido por el boricua, quien dejó claras varias cosas, como que América es un continente y no un país, al tiempo en que mostró a los cinco continentes que el mundo latino está más vivo que nunca y que lo único más poderoso que el odio es el amor.

Ante una audiencia que se estima superó los 135 millones de espectadores alrededor del globo terráqueo, se dejó ver a un Benito Antonio Martínez Ocasio, mejor conocido como Bad Bunny empoderado, seguro de sí mismo, acompañado de una Lady Gaga latinizada y de su compatriota Ricky Martin, quienes lo arroparon al igual que otras estrellas que estuvieron presentes en el estadio.

A quien desde luego no le agradó en lo absoluto el show fue al presidente estadounidense Donald Trump, quien pese a que escribió en su red Truth Social que se trató de uno de los peores entretiempos de la historia, pareció entender perfectamente el mensaje que le lanzó Bunny, todo lo contrario a su posteo de que “Nadie entiende ni una palabra de lo que dice este tipo”. Si alguien lo entendió, fue Trump.

Y es que el espectáculo que vivimos durante 13 minutos representó gran parte de la realidad que es Estados Unidos hoy día y lo que Trump odia con todas sus fuerzas que es el fenómeno de la migración y la presencia latina en la unión americana, algo que el también empresario quisiera desterrar a como dé lugar, pese a que irónicamente él forma parte de una familia de inmigrantes.

Restando… Oportunidades a fraudes inmobiliarios y arrendamientos riesgosos

Comprar o rentar una vivienda es una de las decisiones financieras más importantes para las familias. Muchas personas confían en que una operación inmobiliaria es segura por el simple hecho de firmar un contrato o entregar un anticipo, cuando en realidad los riesgos comienzan mucho antes.

De acuerdo con cifras de la Asociación Mexicana de Profesionales Inmobiliarios (AMPI), los fraudes inmobiliarios generan pérdidas anuales cercanas a 600 millones de pesos, y solo en 2024 se registraron más de 3,800 intentos de fraude, de los cuales cerca del 70% estuvieron relacionados con operaciones de arrendamiento de vivienda.

La suplantación de identidad del propietario, el apartado de una propiedad que no es suya o no puede venderse ni rentarse, el subarrendamiento, las preventas o rentas falsas, las invasiones de propiedades al dejarse de pagar la renta, son solo algunas de las prácticas fraudulentas que se ven en el sector inmobiliario.

Para no caer en engaños, en la compraventa de un inmueble, los expertos de Kallify, la primera Proptech Legaltech que te permite obtener la dictaminación jurídica de un inmueble con el notario de tu preferencia, recomiendan: solicitar dicha dictaminación, pues esto garantiza que se adquiere una propiedad con certeza jurídica, es decir, que el dueño del inmueble es quien dice ser, que el inmueble está libre de gravámenes, al corriente de sus pagos de predial y de agua, y que no existen juicios sucesorios inconclusos, ni copropietarios o cónyuges que deban autorizar la venta. En el caso de que se requiera, atender cualquier pendiente. La dictaminación jurídica es clave para evitar la suplantación de identidad y es la más efectiva herramienta para evitar un fraude inmobiliario.

Otras recomendaciones son: investigar a la inmobiliaria, consultar historial o si tiene quejas registradas en Profeco y confirma que cuente con todos los permisos y autorizaciones vigentes; tener cuidado con casas y terrenos deshabitados, pues son recurrentemente utilizados por defraudadores; inspeccionar el estado real de las instalaciones del inmueble;

En el caso del arrendamiento, el arrendador requiere integrar información crediticia en sus procesos para validar la identidad del arrendatario, evaluar su capacidad de pago y reducir los riesgos derivados de la falta de datos verificados y de respuestas ágiles. En este contexto, Círculo de Crédito, la Sociedad de Información Crediticia, desarrolló una solución que automatiza la gestión de rentas y permite realizar operaciones más seguras, al integrar la consulta del historial crediticio, el análisis de listas restrictivas y la gestión contractual en un solo flujo digital.

La prevención para vendedor y comprador, así como para arrendador y arrendatario es fundamental para evitar perder tiempo, dinero y, en muchos casos, el patrimonio de toda una vida.

Dividiendo… EU-Rusia: jugando con el botón rojo

Nuevamente el mundo sumido en la incertidumbre. La expiración del tratado New START, el último acuerdo vigente de control nuclear entre Estados Unidos y Rusia, marca un punto de inflexión que va más allá del simbolismo. Por primera vez desde los años setenta, las dos mayores potencias nucleares del planeta –que concentran el 80% de las ojivas existentes– quedaron sin límites jurídicamente vinculantes sobre sus arsenales estratégicos. No se trata solo del fin de un tratado: es el colapso de una arquitectura de seguridad construida durante más de medio siglo.

Firmado en 2010 por Barack Obama y Dmitri Medvédev, el New START establecía topes claros: 1,550 ojivas nucleares desplegadas, 700 sistemas de lanzamiento operativos y un robusto sistema de inspecciones mutuas e intercambio de información. Su objetivo no era el desarme total, sino algo más modesto y, paradójicamente, más eficaz: previsibilidad. Saber cuántas armas tiene el otro, dónde están y bajo qué reglas opera. Ese principio hoy ha desaparecido.

Si bien el acta de defunción se firmó hace unos días, se trató de una muerte lenta. Las inspecciones se suspendieron en 2020 a causa de la pandemia de COVID-19; en 2023 Rusia canceló su participación activa como respuesta al apoyo de Occidente al gobierno de Ucrania; y el diálogo estratégico quedó reducido a declaraciones unilaterales sin mecanismos de verificación. El entorno internacional tampoco fue el más propicio: la salida de Estados Unidos del Tratado INF en 2019, la modernización acelerada de arsenales nucleares y el desarrollo de nuevas tecnologías –como misiles hipersónicos y sistemas avanzados de defensa antimisiles– quedaron fuera de los marcos tradicionales de regulación.

La negativa de Donald Trump a renovar el New START fue coherente con ese giro estratégico: un cambio doctrinal. Su administración consideró el acuerdo “mal negociado” y apostó por un tratado ampliado que incluyera a China, una condición que Pekín rechazó alegando que su arsenal es significativamente menor al estadounidense y al ruso.

Aunque resurgen los temores de la guerra fría, lo cierto es que no hay señales de un conflicto nuclear inminente. Pero la ausencia de límites, y sobre todo mecanismos de verificación, incrementa riesgos menos espectaculares, pero más probables: errores de cálculo, falsas alarmas, escaladas involuntarias. La historia nuclear está plagada de episodios en los que la catástrofe se evitó por decisiones humanas tomadas en segundos. En un contexto donde existen más de 12,000 ojivas nucleares a nivel global, la estabilidad depende menos de la retórica política y más de la información confiable y justamente eso es lo que New START garantizaba.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) nada puede hacer, carece de las herramientas ejecutivas para sustituir un acuerdo bilateral de esta naturaleza. El Tratado de no Proliferación Nuclear sigue vigente, pero fue concebido para evitar que nuevos países adquirieran armas atómicas, no para limitar cuantitativamente los arsenales de quienes ya las poseen.

Moscú ya prometió que respetará ciertos límites de forma unilateral, pero la experiencia histórica muestra que la autorregulación sin verificación es más una declaración política que una garantía efectiva.

Por el momento, el mayor peligro no se encuentra en una explosión nuclear, sino en la normalización del riesgo extremo. Durante décadas, el control de armamentos fue visto como una anomalía fastidiosa pero necesaria.

El mundo sin New START no será automáticamente más violento, pero sí objetivamente más frágil. Y cuando hablamos de armas con capacidad de llevar al mundo a la edad de piedra, la fragilidad no es un detalle técnico: lo es todo.