OPINIÓN DANIEL JACOBO

Las Mentiras de AMLO

El nuevo libro del expresidente vuelve a poner en debate el uso de la historia como herramienta política y narrativa de poder.

López Obrador anunció la publicación de su más reciente libro, 'Grandeza'.
López Obrador anunció la publicación de su más reciente libro, "Grandeza".Créditos: Cuartoscuro
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Uno podría enlistar fácilmente la cantidad de mentiras que el expresidente Andrés Manuel López Obrador dijo, dice y dirá a lo largo de la historia; basta con pensar en la idea de que vive en el mundo de "los otros datos", aquellos que en nada reflejan la realidad.

Si verdaderamente hacemos una lista, la primera sería que "se acabó la corrupción", con todo y que sacó en distintas ocasiones su pañuelito blanco para indicar que así fue, "aunque se molesten los conservadores".

Y es paradójico que mientras agitaba ese pañuelito blanco, tuvo a bien asincerarse por primera vez en su vida y aceptar que el millonario desfalco de Segalmex, era la "única mancha" que se llevaba de su sexenio.

Precisamente, después de eso, pensaríamos que alejado de los reflectores, las mentiras se detendrían; no porque dejara de decirlas, sino porque ya no tendría los micrófonos diarios de La Mañanera ni un uso constante de las "benditas" redes sociales.

Pero la sorpresa fue mayúscula cuando a través de un larguísimo video de 40 minutos, López Obrador anunció la publicación de su más reciente libro, "Grandeza", en donde según él mismo, se cuenta "otra historia" del México prehispánico.

Su objetivo, según cuenta, es reivindicar la vigencia del México profundo y sus civilizaciones originales, sometidas y negadas; como si antes de la llegada de los españoles a este territorio, las civilizaciones existentes fueran solidarias unas con las otras, se tomaran de las manos cada mañana para cantar al unísono la alegría de estar vivos.

Eso, además de idílico, es estúpido. Y eso no es una opinión, sino la realidad.

Evidencia sobra para respaldar la idea de que aquellas civilizaciones, no solo no estaban exentas del sometimiento y la negación, como los mexicas lo hicieron con distintos señoríos y pueblos; sino que además, contrario a lo que dice y repite sin consecuencias López Obrador, sí realizaban sacrificios y canibalismo como parte de sus rituales religiosos que se apegaban a las creencias de la época.

Porque ese es uno de los tantos problemas de este "trabajo" del expresidente: juzgar -mal- el pasado con los ojos del presente.

Eso no es la historia, sino que es la construcción de un discurso que busca sustentar la narrativa de un movimiento; movimiento que, por cierto, también se aprovechó de otras narrativas.

Fue en el sexenio de Vicente Fox cuando se dejó atrás la idea de que México vivió una sola revolución -la de 1910- y que vivió por lo menos otras tres: el movimiento de Independencia; la reforma liberal; y la alternancia política que quitó del poder al partido que institucionalizó esa revolución, el PRI.

Al rededor de esas "revoluciones", López Obrador creó la narrativa de las transformaciones; porque para él, lo que vivió México fueron eso, transformaciones que cimentaron la cuarta y la más importante para él: el regreso al país de un solo hombre.

Entender el nuevo libro de López Obrador como un "trabajo de historia" no solo es ingenuo; es dañino para verdaderamente entender de dónde venimos, quiénes somos y hacia donde vamos como país.