CIENCIA

Descubren receta química de la momificación egipcia

Anteriormente, las técnicas de embalsamamiento eran capaces de preservar cuerpos durante milenios, esto a fascinado a toda la sociedad y también a los científicos.

Ilustraciones de las escenas de embalsamamiento con sacerdote, en cámara subterránea del taller de momificación.
Ilustraciones de las escenas de embalsamamiento con sacerdote, en cámara subterránea del taller de momificación.Créditos: Nikola Nevenov.
Escrito en OPINIÓN el

Actualmente y desde la antigüedad, las momias del antiguo Egipto han captado la imaginación y atención popular; sobre ellas se han creado cientos de libros de ficción, historietas, películas y series de TV.

Las técnicas de embalsamamiento capaces de preservar cuerpos durante milenios han fascinado a la sociedad y también a los científicos. Se trataba de un proceso largo, complejo e implicaba el uso de muchas sustancias diferentes. Pero los métodos y materiales utilizados para la momificación siguen siendo relativamente desconocidos.

Ancestrales escritos egipcios, textos de sabios griegos como Heródoto y Diodorus Siculus, indicios pictográficos arqueológicos y análisis de restos orgánicos de antiguas momias, han arrojado solo datos parciales y superficiales de la receta de la momificación.

Junto con las oraciones, la quema de incienso, la unción y envoltura del cuerpo, este proceso formaba parte de los rituales religiosos que, según creían los antiguos egipcios, era la manera de proporcionar un hogar permanente a las almas en el “más allá”. A lo largo de miles de años, consideraron que, de esta manera, transformaban a los muertos de seres terrenales a seres divinos.

Crédito: Saqqara Saite Tombs Project, Universidad de Tübingen, Alemania.

Así, los egipcios conservaron artificialmente los cuerpos de humanos y animales. Durante siglos el método evolucionó, adquirió modas y se crearon estilos que se aplicaron conforme a la riqueza de las familias. Similar a lo que ocurre hoy en día en las empresas funerarias.

Un equipo de científicos de Egipto, Alemania, Francia, Italia y Reino Unido, encabezados por Maxime Rageot, de la Universidad Ludwig Maximilian de Múnich (LMU), ha revelado algunas de las sustancias que se usaban para momificar cuerpos y para partes específicas de este.

De acuerdo con un artículo publicado en la revista Nature, los científicos analizaron 31 vasijas de cerámica localizadas en un taller de embalsamamiento de los años 664–525 a.n.e., en Saqqara, Egipto, una antigua necrópolis de la Dinastía XXVI, ubicada a 30 km al sur de El Cairo.

El taller fue descubierto en excavaciones realizadas en 2016. En él se localizaron diversas cámaras y una gran cantidad de recipientes, algunos con inscripciones que brindan instrucciones de embalsamamiento como “poner sobre su cabeza” o “vendar/embalsamar con ella”, además de nombres de las sustancias utilizadas.

Fotógrafo: S. Beck.

La química del embalsamamiento

El equipo encabezado por Rageot analizó los recipientes localizados y detectó residuos de las sustancias que contuvieron, lo que permitió identificar numerosos compuestos químicos usados durante la momificación.

Encontraron tres mezclas diferentes que incluían resina de elemí, resina de pistacia, subproductos de enebro o ciprés y cera de abejas, empleadas específicamente para embalsamar la cabeza, así como otras utilizadas para lavar el cuerpo o suavizar la piel.

Uno de los objetivos principales de la momificación era la desecación del cuerpo con natrón. El cuerpo era eviscerado y se extirpaba el cerebro mediante excerebración.

Los cuerpos se ungían interna y externamente con resinas, pomadas y aceites para protegerlos de hongos y bacterias, ralentizando o deteniendo la putrefacción.

Asimismo, se determinó que la palabra egipcia “antiu”, antes traducida como mirra o incienso, no representaba una sola sustancia, sino una mezcla de aceites aromáticos o alquitrán con grasa.

Fotógrafo: S. Beck.

Entre los objetos encontrados había vasijas rotas y completas, algunas con rastros de quemaduras y goteos de sustancias hervidas.

Se identificaron 121 vasos de precipitados y tazones, muchos con textos hieráticos y demóticos que proporcionan instrucciones de embalsamamiento y nombres de sustancias como sefet o dry antiu.

La información obtenida permitió comprender con mayor precisión qué sustancias químicas se usaron y cómo se mezclaron y aplicaron.

Con el paso de los siglos, los embalsamadores ritualistas refinaron el proceso hasta lograr, en aproximadamente 70 días, una momificación altamente duradera.

Fotógrafo: M. Abdelghaffar.

Desde una perspectiva química, la práctica evolucionó desde la preservación natural por desecación hasta sofisticados procedimientos faraónicos que incluían natrón, excerebración, evisceración y el uso de agentes antibacterianos y antifúngicos.