Hoy, 1 de julio de 2026, se cumplen 16 años de aquel 2010 en que el huracán Alex, un fenómeno categoría 2, golpeó con furia el noreste de México y dejó a Nuevo León en estado de emergencia.
Con vientos de hasta 175 km/h y lluvias torrenciales que duraron más de 60 horas, el meteoro se convirtió en el más destructivo que haya azotado la región en décadas.
¿Cuáles fueron los estragos del huracán Alex?
El saldo fue devastador: 21 muertos, más de 158 mil damnificados, 31 mil viviendas dañadas y pérdidas económicas que superaron los 21 mil millones de pesos solo en la entidad. Pero quizá la huella más visible en el paisaje urbano fue la destrucción de la infraestructura vial, que obligó a las autoridades a replantear por completo la movilidad en el área metropolitana.
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¿Te acuerdas de "Pa'llá y pa'cá"?
De aquel desastre nació el Par Vial Constitución-Morones Prieto, el proyecto insignia de la reconstrucción, en el que se invirtieron más de mil 800 millones de pesos. El esquema, conocido popularmente como "Pa'llá y pa'cá", estableció un nuevo orden: la avenida Morones Prieto con dirección al oriente y la avenida Constitución con flujo hacia el poniente. Una solución de emergencia que, con el tiempo, se volvió estructural.
Hoy, 16 años después, el Par Vial enfrenta una realidad muy distinta a la proyectada. El parque vehicular en Nuevo León pasó de 1 millón 220 mil autos en 2010 a más de 2.7 millones en la actualidad. Las vialidades, diseñadas para una ciudad que ya no existe, operan al límite de su capacidad, con niveles de servicio que rozan el colapso. Especialistas han señalado deficiencias de ingeniería en puentes, gazas y accesos, así como la falta de mantenimiento y de mejoras significativas en más de una década.
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El huracán Alex no solo destruyó carreteras y puentes; también reconfiguró la manera en que los regiomontanos se desplazan y obligó a repensar la relación de la ciudad con sus ríos y su topografía.
