Luego de varios días de críticas y especulaciones relacionadas con las condiciones de las canchas utilizadas por la Selección de Japón durante su estancia en Nuevo León, el Club Tigres optó por responder con acciones concretas y un mensaje de reconciliación.
La directiva auriazul recibió al representativo japonés en las instalaciones del Centro de Entrenamiento Tigres (CET), donde el equipo asiático llevó a cabo una sesión de trabajo. Durante la visita, los dirigentes aprovecharon la ocasión para entregar un obsequio especial que simboliza la amistad y el respeto entre ambas instituciones.
Se trató de un jarrón artesanal elaborado por un artista regiomontano, inspirado en la técnica japonesa del kintsugi, que consiste en reparar piezas rotas utilizando oro para resaltar sus fracturas. La obra fue decorada con la figura de un tigre al estilo oriental, representando la idea de que las dificultades pueden convertirse en oportunidades de crecimiento y aprendizaje.
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Además del regalo, Tigres emitió un mensaje de disculpa por los inconvenientes que se presentaron durante los primeros días de entrenamiento de la selección japonesa, un gesto que fue bien recibido por diversos sectores deportivos.
A través de sus redes sociales, Mauricio Doehner, presidente de Sinergia Deportiva, destacó que la situación permitió fortalecer los lazos entre ambas partes.
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"Lo que comenzó como un revés se ha convertido en una oportunidad: una oportunidad para fortalecer nuestra relación, para aprender, para mejorar y para expresar el profundo respeto y admiración que tenemos por Japón, su cultura y su selección nacional", escribió el directivo.
El acercamiento se produce en un momento clave para Monterrey y Nuevo León, que se preparan para recibir a miles de visitantes durante la Copa Mundial de la FIFA 2026.
¿Qué fue lo que pasó?
Como se recordará la Selección de Japón arribó a la Sultana del Norte el pasado 2 de junio para realizar una concentración previa al Mundial 2026, antes de trasladarse a su campamento base en Nashville, Tennessee.
Todo estaba planeado para que los Samuráis Azules entrenaran en el Centro de Entrenamiento Tigres (CET), instalaciones que habían sido aprobadas por la FIFA.
Sin embargo, la realidad fue otra. Al momento de inspeccionar el terreno de juego, el cuerpo técnico nipón detectó que el césped no reunía las condiciones necesarias para una preparación de alto rendimiento. La situación fue tan grave que la delegación asiática consideró seriamente abandonar Monterrey.
Ante la urgencia del caso, los japoneses solicitaron a Rayados de Monterrey el uso de sus instalaciones en El Barrial, complejo deportivo reconocido por la calidad de su césped y que ya había sido aprobado por la FIFA. La respuesta fue inmediata y positiva.
Pedro Esquivel, presidente de Administración del club albiazul y responsable del Comité Organizador FIFA 2026 en Monterrey, fue el encargado de gestionar esta transición logística.
