Hay lugares que son mucho más que cuatro paredes. Son recuerdos. Son historias. Son parte de la infancia de toda una generación. Pero ahora, uno de esos lugares desapareció para siempre en Monterrey.
La casa que perteneció a José Marroquín Leal, mejor conocido como Pipo, fue demolida por completo en el Centro de la ciudad. Durante más de dos décadas permaneció en silencio, resistiendo el paso del tiempo, como un pequeño recordatorio de una época que muchos regiomontanos recuerdan con cariño.
Hoy, donde antes estuvo el hogar de uno de los personajes más queridos de la televisión infantil, solo quedan escombros. Para muchos quizá era una casa abandonada. Pero para otros era un pedazo de historia. Porque Pipo no fue solamente un payaso o un conductor de televisión. Fue la voz que acompañó las mañanas de miles de niños, el personaje que arrancó sonrisas y el rostro que marcó una etapa inolvidable de la televisión regiomontana.
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¿Por qué la demolieron?
De acuerdo con vecinos de la zona, la vivienda del payaso fue demolida para darle paso a otra construcción. Aseguran que una empresa dedicada a la venta de refacciones compró el terreno para ampliar s negocio.
Asimismo, vecinos compartieron que la demolición inició aproximadamente hace un mes; sin embargo, después de terminar de derrumbar toda la vivienda, ya no se vio a personal trabajando, por lo que solo se encuentra protegido con un portón negro.
Con la demolición del inmueble desaparece una construcción. Pero los recuerdos, las canciones y los momentos que compartió con generaciones enteras siguen más vivos que nunca.
Porque hay personas que se van, y lugares que desaparecen. Pero hay historias que jamás se derrumban.
