Los ataques de abejas en distintas regiones del país han mostrado un incremento durante 2026, particularmente en estados afectados por altas temperaturas y sequías prolongadas, lo que ha encendido alertas entre autoridades y especialistas ambientales.
Casos recientes en la entidad reflejan un aumento considerable de incidentes relacionados con enjambres en zonas urbanas y habitacionales, fenómeno que especialistas relacionan directamente con el estrés ambiental que enfrentan las colonias de abejas.
Las altas temperaturas alteran el comportamiento de estos insectos, incrementando su necesidad de agua y alimento, mientras que la escasez de néctar y polen genera una respuesta defensiva más intensa para proteger la colmena.
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Calor, sequía y urbanización elevan riesgo de ataques
Especialistas explican que durante la primavera ocurre además la temporada de enjambrazón, proceso mediante el cual las abejas forman nuevas colonias y buscan espacios para establecerse, incluso dentro de ciudades o áreas habitadas.
A nivel nacional, las picaduras de abejas provocan entre 80 y 90 muertes cada año, principalmente por reacciones alérgicas o ataques con múltiples picaduras.
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Las llamadas abejas africanizadas, presentes en gran parte del territorio mexicano, suelen reaccionar de forma más intensa cuando perciben amenazas, lo que aumenta el riesgo en encuentros cercanos.
Ante un ataque, especialistas recomiendan:
- Alejarse rápidamente hacia un lugar cerrado
- Proteger su rostro y cabeza en caso de ataque
- Evitar golpear a las abejas
- No intentar esconderse en cuerpos de agua
También aconsejan retirar los aguijones sin presionarlos, lavar las heridas y buscar atención médica inmediata en caso de dificultad para respirar, mareos o inflamación generalizada.
Abejas son clave para el equilibrio ambiental
Aunque los incidentes han aumentado, expertos recuerdan que las abejas cumplen una función esencial para los ecosistemas y la producción de alimentos debido a su papel en la polinización.
Por ello, recomiendan no destruir enjambres ni intentar retirarlos sin apoyo especializado, además de reportar su presencia a autoridades de protección civil o apicultores certificados.
El incremento de ataques refleja también el impacto que el cambio climático y la expansión urbana tienen sobre la fauna y los ecosistemas, obligando a reforzar medidas de prevención y convivencia segura con especies fundamentales para el equilibrio natural.
