La derrota de Rayados 2-1 ante Atlético de San Luis en la Jornada 13 no fue una casualidad, sino la confirmación de una crisis que amenaza con convertirse en la peor temporada de Rayados en los últimos diez años.
Con 14 puntos, el equipo de Nicolás Sánchez ocupa el puesto 13 de la tabla general, fuera de zona de clasificación, y suma siete derrotas en lo que va del torneo, superando por amplio margen sus resultados positivos (apenas cuatro victorias y dos empates).
La racha negativa: una crisis que no cede
La derrota ante los potosinos caló hondo en el interior del equipo. Rayados acumula su sexta derrota consecutiva contando Liga MX y Concacaf Champions Cup, donde ya quedó eliminado.
Te podría interesar
En el torneo local, la racha se compone de tres derrotas y un empate, sin capacidad de reacción en momentos clave y dejando escapar puntos importantes.
Rayados ha perdido siete encuentros, empatado dos y ganado apenas cuatro. Su rendimiento como local es igualmente preocupante, con un saldo de dos victorias, un empate y cuatro derrotas en el Gigante de Acero durante el Clausura 2026.
Te podría interesar
El peor torneo en 10 años
La última vez que Rayados no clasificó a la Liguilla fue en el Apertura 2016, cuando terminó en la novena posición con 25 puntos.
En aquel entonces, el equipo sumó 25 unidades y se quedó fuera de la Fiesta Grande. Hoy, con 14 puntos, está muy lejos de alcanzar esa cifra, y los números indican que este podría ser uno de los torneos más complicados para el club en los últimos años.
El propio técnico Nicolás Sánchez ha asumido su responsabilidad en la crisis, admitiendo que no ha podido revertir la situación del equipo, que está lejos de los puestos de Liguilla.
¿Posibilidades de clasificación? Casi nulas
Las matemáticas no condenan a Rayados, pero la realidad sí. Aunque el equipo está a solo tres puntos del octavo lugar (Tigres), el panorama es desolador: ya no depende de sí mismo.
Para clasificar, necesita ganar sus últimos cuatro partidos y esperar que cinco equipos que le preceden pierdan la mayoría de sus encuentros, algo que luce casi imposible.
La directiva, el cuerpo técnico y la afición coinciden en que la Liguilla es un sueño lejano. El margen de error es nulo, y la presión sobre Nicolás Sánchez es cada vez mayor. Mientras tanto, la afición, que ya mostró su descontento en redes sociales y en las gradas, exige una reacción inmediata.
