Durante la celebración de la Misa Crismal del Miércoles Santo, el arzobispo de Monterrey, Rogelio Cabrera López, hizo un llamado a la comunidad católica a practicar la misericordia como vía para aliviar el sufrimiento humano en un mundo marcado por la violencia y la adversidad.
La ceremonia religiosa se llevó a cabo en la Basílica de Nuestra Señora del Roble, donde cientos de fieles se congregaron para participar en uno de los ritos más significativos de la Semana Santa. Durante la celebración, el prelado encabezó la consagración del Santo Crisma, así como la bendición de los aceites y óleos que se utilizan en sacramentos como el bautismo, la confirmación y la unción de los enfermos.
En su mensaje, Cabrera López recordó que desde su llegada a la arquidiócesis en 2013 ha insistido en la importancia de mirar con misericordia a los demás, especialmente a quienes enfrentan condiciones de vulnerabilidad como la pobreza, la enfermedad, la opresión o el cautiverio.
“El sufrimiento es una realidad constante en nuestra sociedad. Muchas personas enfrentan dolor físico, emocional y situaciones de violencia. Ante ello, la misericordia es el camino para sanar”, expresó ante una Basílica abarrotada.
El arzobispo también destacó que, aunque la magnitud del dolor humano puede superar las capacidades individuales, la fe permite realizar acciones significativas en favor de los demás. Subrayó que la labor pastoral no se sostiene únicamente en el esfuerzo humano, sino en la acción de Dios a través de los creyentes.
Como parte de la tradición, sacerdotes de la Arquidiócesis de Monterrey renovaron sus promesas durante la ceremonia, reafirmando su compromiso con la comunidad. El líder religioso los exhortó a continuar su labor con entrega y esperanza.
Finalmente, Cabrera López, de 75 años, quien en enero presentó su renuncia al cargo y se encuentra en espera de la respuesta del Papa León XIV, agradeció el acompañamiento recibido durante sus más de 13 años de ministerio, comparando su labor con una “carrera de relevos” en la que cada etapa debe asumirse con dedicación y entusiasmo.
