La sequía que azotó a Nuevo León en 2022 dejó una lección imborrable. Hoy, las cifras del primer trimestre de 2026 encienden las alarmas.
La Comisión Nacional del Agua (Conagua) reportó que marzo cerró con un acumulado de lluvias de apenas 4.5 milímetros, un 79% por debajo del promedio histórico de 21.8 milímetros.
Se trata del tercer marzo más seco en los últimos nueve años, solo superado por el crítico 2022 (0.3 mm) y por 2018 (3.6 mm).
Te podría interesar
La situación no fue mejor en los meses previos. Enero registró 5 milímetros, mientras que febrero no presentó precipitación alguna.
El primer trimestre del año confirma una tendencia preocupante que, de no revertirse, podría agravar las condiciones de sequía en la entidad.
Te podría interesar
Un escenario que recuerda a 2022
En 2022, la falta de lluvias llevó a Nuevo León a su peor crisis hídrica en años recientes. Las presas alcanzaron niveles críticos, se implementaron cortes de agua masivos y la población vivió días de incertidumbre por el suministro.
Aunque el acumulado de marzo de 2026 es superior al de aquel año, la similitud en los patrones secos preocupa a las autoridades.
Pronóstico: abril y mayo traerían alivio
El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) prevé un escenario más favorable para los próximos meses. Para abril, se espera que las lluvias se ajusten al promedio histórico de 37.5 milímetros. En mayo, la proyección es aún más optimista: se estima un 30% por encima de la media, con 64.3 milímetros.
Meteored, sitio especializado en meteorología, indica que abril iniciará con precipitaciones ligeras desde el jueves y viernes, con mayor intensidad durante el fin de semana.
