La detención de los presuntos administradores de la página de Instagram “La Tía Paty”, dedicada a difundir chismes y contenido privado sobre figuras públicas de Monterrey y San Pedro Garza García, ha sacudido no solo el ámbito legal, sino también el emocional de quienes fueron afectados por esta red de acoso digital.
Una de las víctimas, la influencer regiomontana Mallory Caballero, reveló que uno de los detenidos formaba parte de su círculo social, lo que le generó un profundo estado de shock.
En declaraciones posteriores a que se diera a conocer la identidad de los capturados, Caballero compartió la confusión que siente al procesar que una persona cercana a ella esté involucrada en un esquema que causó daño a decenas de personas en la zona metropolitana.
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“Surreal. O sea, sentía que estaba en una película. No me lo podía creer, porque es una persona que considero, consideraba mi amigo. Todavía siento que es mentira. O sea, todavía digo, tiene que haber algo que es un error y que no es cierto que es él y que él está ahí por error”, expresó la influencer, visiblemente afectada por la situación.
A pesar del vínculo personal que la unía con el implicado, Caballero dejó en claro que su postura no cambia respecto a la necesidad de que se haga justicia ante el daño provocado por el contenido que se difundía a través de la cuenta, misma que operaba bajo el anonimato y generaba temor entre los afectados.
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“Es una persona a la cual le tenía cariño, no es mi íntimo amigo, no, pero sí le tenía cariño, y gente a su alrededor sí considero íntimas amigas que quiero mucho… y que a lo mejor, o seguramente, más bien, no tienen nada que ver la familia, ¿verdad?”, añadió la comunicadora, haciendo una distinción entre el detenido y su entorno familiar.
El caso de “La Tía Paty” ha puesto en el centro del debate público los límites entre el chisme, la libertad de expresión y el acoso digital, especialmente cuando los afectados son figuras públicas locales. La detención de los presuntos administradores, ocurrida días atrás, ha generado reacciones encontradas en redes sociales, donde algunas víctimas han celebrado la acción de las autoridades mientras otras, como Mallory Caballero, enfrentan ahora la complejidad emocional de saber que el daño provenía de personas con las que compartían su vida cotidiana.
Hasta el momento, las autoridades no han revelado detalles adicionales sobre el proceso legal que enfrentan los detenidos, quienes fueron puestos a disposición de la Fiscalía General de Justicia de Nuevo León por delitos relacionados con extorsión digital y suplantación de identidad.
