En una íntima y reveladora charla para el canal religioso "Ábreme los labios", conducido por Fray Servando, Sor Stella Maris Fernández, hija del reconocido político y coleccionista Mauricio Fernández Garza, compartió detalles inéditos sobre su infancia en uno de los hogares más peculiares de México.
La religiosa recordó cómo era crecer en una vivienda que, más que un hogar convencional, funcionaba como el núcleo de lo que hoy conocemos como el Museo La Milarca, en San Pedro Garza García.
Durante la entrevista, Stella Maris relató con humor que su cotidianidad incluía convivir con piezas prehistóricas, esculturas imponentes y obras de arte que decoraban desde la sala hasta el comedor.
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Esta atmósfera, aunque fascinante para su familia, resultaba abrumadora para sus amigos de la infancia.
"Mis invitados siempre salían corriendo", confesó entre risas, explicando que el aspecto de ciertos artefactos antiguos generaba un temor genuino en las visitas.
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Sin embargo, el arte no era el único elemento disruptivo en su día a día. La hija del exalcalde recordó la convivencia con animales exóticos, una práctica fomentada por su padre. Destacó especialmente a “Camellia”, una tejona que habitaba el patio central y que tenía la costumbre de trepar hasta los techos. Sor Stella Maris narró cómo los visitantes, al tocar el timbre y ver al animal asomado desde la fachada, preferían huir de regreso a sus vehículos ante la sorpresa.
Esta etapa, marcada por la excentricidad y la cultura, forjó en ella una visión de vida única. Hoy, desde su vida consagrada, reflexiona sobre el contraste entre la opulencia histórica de su origen, sus temores y su presente espiritual, demostrando que su carácter fue moldeado por la convivencia entre lo extraordinario y lo cotidiano en el seno de una de las familias más influyentes de Nuevo León.
