El asesinato de Brithany Nahomy mantiene bajo investigación un caso que comenzó con un reporte de desaparición y terminó con el hallazgo de su cuerpo al norte de Monterrey. La joven tenía 15 años y fue vista por última vez la noche del domingo 26 de enero, cuando salió de su domicilio en la colonia CROC, tras avisar a su familia que acudiría con su novio y luego se reuniría con unos amigos para devolver una prenda.
Días después, el 5 de febrero, autoridades localizaron el cuerpo de la menor en el fondo de un pozo, dentro de un terreno baldío ubicado en calles de la colonia Barrio de las Industrias. La causa de muerte fue por heridas graves en la cabeza y cuello provocadas por un arma de fuego.
Tras confirmarse la identidad de la víctima, las investigaciones apuntaron a un menor de edad como principal sospechoso del feminicidio. Se trata de un adolescente de 14 años conocido como “El Patines”, quien enfrenta el proceso bajo el sistema de justicia para adolescentes, debido a su edad.
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De acuerdo con la Ley Integral Nacional de Justicia para Adolescentes, cuando una persona menor de edad comete uno o varios delitos, el juez determina la sanción con base en un grupo etario.
En este caso, el sospechoso entra en el rango de 14 a 16 años, considerado como el segundo grupo, el cual contempla una sanción máxima de tres años dentro del sistema de justicia para adolescentes en México. La legislación establece que este esquema busca atender los delitos cometidos por adolescentes bajo un modelo distinto al de los adultos, por lo que las penas son menores.
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A diferencia de lo que ocurriría con una persona mayor de edad, donde el delito de feminicidio implica décadas de prisión, el límite para este grupo etario es de hasta tres años.
En cuanto a la posible responsabilidad de familiares cercanos, el Artículo 413 señala que no procede una sanción por encubrimiento cuando existe parentesco directo con el menor investigado, por lo que esta figura no se castiga en estos casos específicos.
