Lo que comienza como una escapada soñada termina convertido en una pesadilla sin retorno. "Primate", la nueva propuesta de terror dirigida por Johannes Roberts, utiliza el contraste entre el paraíso tropical y el horror primitivo para construir una experiencia donde la civilización se desmorona y el instinto se impone.
La historia sigue a un grupo de amigos que decide pasar unas vacaciones lejos de todo. Playas, sol y diversión parecen ser el escenario perfecto. hasta que el entorno revela su lado más salvaje. Aislados, vulnerables y sin reglas claras, los protagonistas se ven obligados a luchar no solo contra una amenaza externa, sino contra su propia naturaleza cuando la supervivencia se vuelve la única prioridad.
Roberts, conocido por su manejo del suspenso y la tensión, apuesta aquí por un terror físico y visceral. "Primate" no se apoya únicamente en los sustos fáciles, sino en una atmósfera opresiva donde el peligro acecha incluso en los momentos de aparente calma. La selva, húmeda, cerrada y sofocante, funciona como un personaje más, amplificando la sensación de encierro y descontrol.
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El reparto, encabezado por Johnny Sequoyah y Jessica Alexander, entrega interpretaciones que transitan del entusiasmo juvenil al miedo más crudo. Destaca la participación de Troy Kotsur, cuya presencia aporta peso dramático y una dimensión emocional inesperada dentro del caos. A su alrededor, Victoria Wyant, Gia Hunter, Benjamín Cheng, Charlie Mann y Tienne Simon completan un elenco que sostiene la tensión colectiva.
Más allá del horror, "Primate" plantea una reflexión inquietante: cuando se rompen las estructuras sociales, ¿qué tan lejos estamos de regresar a lo primitivo? La película no ofrece consuelo ni certezas, solo una advertencia clara: en situaciones extremas, el verdadero monstruo puede no estar escondido en la selva, sino dentro de nosotros mismos.
