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¿Por qué subieron los refrescos en Nuevo León? Este es el impacto del IEPS 2026

El nuevo ajuste al IEPS grava por igual a bebidas azucaradas y light, generando aumentos que ya afectan a consumidores y pequeños comercios.

El incremento al IEPS comenzó a reflejarse en el precio de refrescos y bebidas saborizadas en tiendas de Nuevo León desde enero de 2026.
El incremento al IEPS comenzó a reflejarse en el precio de refrescos y bebidas saborizadas en tiendas de Nuevo León desde enero de 2026.Créditos: Canva
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El precio de los refrescos y bebidas saborizadas registró un incremento significativo en Nuevo León a partir del 1 de enero de 2026, derivado de la actualización al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) aprobada a nivel federal.

Este ajuste fiscal impacta tanto a las bebidas con azúcares añadidos como a aquellas etiquetadas como “light” o “zero”, lo que ha comenzado a reflejarse directamente en el costo para el consumidor.

¿Porqué aumentaron los refrescos?

De acuerdo con el nuevo esquema, el IEPS para bebidas azucaradas aumentó de 1.64 a 3.08 pesos por litro, mientras que por primera vez se aplicó un impuesto de 1.5 pesos por litro a bebidas con edulcorantes no calóricos.

La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) explicó que la medida busca desalentar el consumo excesivo de estos productos y contribuir a la prevención de enfermedades crónicas como la diabetes y los padecimientos cardiovasculares.

¿Cuánto aumentaron los refrescos?

En el caso de Nuevo León, comerciantes y consumidores ya reportan incrementos de entre 1 y hasta 8 pesos por producto, dependiendo del tamaño y la marca. Por ejemplo, una botella de dos litros puede costar al menos tres pesos más, mientras que refrescos de presentación individual han alcanzado precios cercanos a los 35 pesos.

Tiendas de abarrotes señalan que este ajuste afecta sus márgenes de ganancia, ya que muchos clientes reducen el consumo o buscan opciones más económicas.

Especialistas en salud consideran que el impacto del aumento podría traducirse en una disminución gradual del consumo, siempre que vaya acompañado de campañas de concientización.

Entre las recomendaciones destacan optar por agua simple, preparar bebidas naturales sin azúcar añadida y reducir de manera progresiva la ingesta de refrescos, especialmente en niños y adolescentes.