El Predial en Nuevo León y en todo México, es una obligación anual para quienes son dueños de una propiedad, ya que este pago permite a los municipios contar con recursos para servicios básicos y obras públicas. Dejarlo pendiente no solo afecta las finanzas personales, también puede traer complicaciones con el paso del tiempo.
Este impuesto se paga una vez al año, generalmente durante los primeros meses, cuando los ayuntamientos aplican descuentos a quienes cumplen en enero o febrero. Estos beneficios buscan que los propietarios se pongan al corriente y eviten cargos adicionales más adelante.
Cuando el pago no se realiza, el adeudo comienza a crecer. A la cantidad original se le suman multas y recargos que aumentan conforme pasan los meses, lo que puede convertir una deuda pequeña en un problema mayor difícil de liquidar.
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Además del impacto económico, no estar al corriente con el predial puede frenar trámites importantes. La venta de una propiedad, la escrituración o algunos procesos legales pueden complicarse o detenerse hasta que el adeudo sea cubierto.
En casos donde el incumplimiento se prolonga por varios años, las autoridades pueden iniciar procedimientos legales para recuperar el impuesto, lo que incluye acciones sobre el inmueble. Por ello, aprovechar descuentos y regularizar la situación a tiempo ayuda a evitar consecuencias más graves en el impuesto predial.
