Leonardo Ariel Escobar Barrios, maestro originario de Colombia y académico de la Universidad Iberoamericana Puebla, rompió el silencio y dio a conocer su versión sobre los hechos de su desaparición en Nuevo León, ocurrida entre el 31 de diciembre y el 16 de enero, periodo en el que permaneció incomunicado y en condiciones de alta vulnerabilidad.
El profesor relató que su paso por el estado fue únicamente como escala aérea, ya que su destino final era la Ciudad de México; sin embargo, relató que al intentar continuar su viaje desde el Aeropuerto Internacional de Monterrey, perdió la posibilidad de seguir su trayecto tras ser despojado de sus pertenencias.
“Traté de acercarme hasta el aeropuerto de Monterrey tratando de terminar finalmente mi escala, pero esto nunca fue posible, puesto que al llegar al aeropuerto de Monterrey, de alguna manera fui despojado de mis posesiones, de mis pertenencias y esto me imposibilitó poder seguir viajando”.
Escobar Barrios explicó que fue rechazado del aeropuerto sin que se le informaran los motivos y que, tras pasar una noche en la terminal, comenzó a deambular por la zona, situación que se agravó al ser alejado por la policía.
“Llegó un punto donde fui inadmitido al aeropuerto de Monterrey por razones que yo desconozco y total solo pude pasar una noche en el aeropuerto de Monterrey, posteriormente se me vio obligado a deambular por las inmediaciones del aeropuerto. Después de esto, la policía empezó a alejarme más y más del aeropuerto, lo cual sin documentos, sin dinero y sin nada me llevó a una situación totalmente vulnerable”.
El maestro colombiano detalló que permaneció varios días en la calle sin recibir ayuda ni asistencia básica.
“Estuve totalmente 4 días deambulando sin poder comer, sin poder tomar agua y sin recibir asistencia de la población civil”.
Entre las acusaciones más delicadas, Escobar Barrios señaló que fue detenido por elementos de la Guardia Nacional, quienes presuntamente lo agredieron físicamente y lo trasladaron a celdas del municipio de Apodaca, donde permaneció tres días.
Además, denunció irregularidades en su detención, al asegurar que nunca fue registrado en el Registro Nacional de Detenciones ni se le informaron sus derechos.
“Hubo una falta de registro de mi detención. Nunca aparecí, a pesar de que estuve 3 días en esta sala de Apodaca, nunca aparecí en el registro nacional de detenidos, lo cual es de lejos una irregularidad. En segundo lugar, nunca se me informó sobre los derechos de mi detención. Dicen que yo me rehusé a comunicarme con mis familiares y yo recuerdo que Los mismos agentes me dijeron que no me daban dicho derecho porque yo había llegado con altanerías y groserías a la celda”.
También denunció la falta de atención médica, pese a su estado físico y mental.
“Tercero, la falta de asistencia médica a la que fui orillado al a pesar de encontrarme desorientado después de pasar tres noches prácticamente en intemperie en la celda de Apodaca”.
Posteriormente, fue liberado en un estado de desorientación y continuó deambulando hasta que fue recogido por una patrulla vinculada a una clínica de rehabilitación.
“Afortunadamente, después de muchos días fui rescatado, porque debo decir que así fue, por una patrulla que maneja una clínica clínica de rehabilitación, ellos me confunden con un habitante de calle y afortunadamente me llevan a las instalaciones de esta clínica”.
“Se ha dicho que mi asistencia a dicho albergue fue voluntaria, nunca lo fue. El momento en el que ellos me recogen a la orilla de la carretera y me llevan este centro de asistencia para drogadictos, lo hacen porque me ven al borde de la muerte”.
Durante su estancia en el centro de rehabilitación, Escobar Barrios permaneció en un estado de mutismo e inconsciencia, del cual no tiene recuerdo directo.
“Yo no recuerdo dicha inconsciencia, pero ellos dicen que durante estos días yo nada más tuve mutismo, no hablé, no di detalles sobre mi identidad y nada más tomé agua durante estos días. Finalmente, el día 15 recobro mi conciencia, afortunadamente recuerdo quién soy, cómo me llamo, dónde trabajo y empiezo a buscar un plan para informar mi identidad y tratar de salir de ahí. Lo cual pues era muy difícil, puesto que la comunicación con mi familia era todavía imposibilitada”.
