NUEVO LEÓN

Bendicen primera piedra del templo San Pedro y San Pablo dentro del Cereso No.1 Norte de Nuevo León

Autoridades y la Arquidiócesis de Monterrey colocaron la primera piedra del templo San Pedro y San Pablo al interior del Cereso No.1 Norte.

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Autoridades estatales, representantes de la Iglesia Católica y benefactores encabezaron la ceremonia de bendición y colocación de la primera piedra del templo parroquial San Pedro y San Pablo, que será construido al interior del Centro de Reinserción Social No.1 Norte, como parte de las acciones de fortalecimiento espiritual para las personas privadas de la libertad.

El evento fue organizado por la Agencia de Administración Penitenciaria del Estado en coordinación con la Pastoral Penitenciaria y estuvo presidido por el Arzobispo de Monterrey, Rogelio Cabrera López, quien realizó el rito de bendición y la colocación simbólica de la primera piedra, a un costado de la capilla ya existente.

En la ceremonia estuvieron presentes Jesús Héctor Grijalva Tapia, asesor en políticas penitenciarias del Estado; César Daniel Ramírez Acevedo, Comisario General de la Agencia de Administración Penitenciaria; Gloria Barrera Zertuche, benefactora que donó los recursos para la construcción; así como el arquitecto del proyecto, Juan Tadeo Quiroga Carrio, autoridades del penal e invitados especiales.

Durante su intervención, Grijalva Tapia destacó la importancia del trabajo coordinado entre instituciones y asociaciones civiles para alcanzar objetivos comunes, subrayando que la construcción del nuevo templo contribuirá al fortalecimiento de la fe y a la transformación de las personas privadas de la libertad y sus familias.

Por su parte, el Comisario General César Daniel Ramírez agradeció el respaldo de la Arquidiócesis de Monterrey y de los benefactores, reconociendo la labor pastoral que se realiza al interior de los centros penitenciarios y el impacto positivo que tiene en los procesos de reinserción social.

Visiblemente conmovida, Gloria Barrera Zertuche expresó que su aportación es un acto de fe y agradecimiento, señalando que esta obra busca llevar esperanza y acompañamiento espiritual a quienes se encuentran en reclusión, al tiempo que manifestó su deseo de ver concluido el templo.

La futura Parroquia San Pedro y San Pablo será un espacio destinado a la oración, reflexión y fortalecimiento de valores, y forma parte de las estrategias para garantizar el derecho a la libertad religiosa y al desarrollo espiritual de más de 11 mil personas privadas de la libertad en los centros penitenciarios de Nuevo León.