Luego de recibir una ola de mensajes ofensivos, amenazas y ataques personales en redes sociales, la creadora de contenido Jessica Fernández decidió hacer público el acoso que ha enfrentado para visibilizar un problema que, aseguró, va más allá de su caso personal: la violencia digital.
A través de un mensaje difundido en sus plataformas, la influencer compartió fragmentos de comentarios deshumanizantes que han impactado directamente en su salud mental, con el objetivo de generar conciencia sobre las consecuencias reales del discurso de odio en internet.
Fernández subrayó que este fenómeno no puede reducirse únicamente al “hate”, ya que responde a dinámicas más amplias relacionadas con la desinformación, la cultura de la cancelación y el consumo irreflexivo de contenido viral.
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“Eres bien cul**, ojalá el Farid se dé cuenta y no se case”“Eres INTEGRALMENTE FEAAA!”“Cuando tenga una perra le pondré Jessica Fernández”“Eres un pend**, la neta, nomas eres una interesada”“Vete a la … al patrón no se le minimiza, ojalá te cagues dormida”“Guey pobre Farid, se sacó la rifa contigo... pero del infierno”“Nadie te conocía, dale las gracias a Farid”, fueron parte de los mensajes que leyó la joven.
En su reflexión, señaló que muchas personas, incluso sin intención, contribuyen a estas prácticas al compartir información falsa, seguir cuentas dedicadas al morbo o participar en juicios públicos sin contexto.
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Como parte de esta iniciativa, Jessica Fernández anunció el lanzamiento del proyecto Fuera de contexto, un espacio para analizar cómo operan los algoritmos y cómo la viralización de contenidos parciales puede detonar ataques masivos.
La respuesta de miles de usuarios solidarios evidenció, dijo, que existe una preocupación social creciente por frenar la normalización de la violencia en línea.
La influencer también citó datos de ONU Mujeres que revelan que un alto porcentaje de mujeres ha sido testigo o víctima directa de violencia digital, lo que confirma que se trata de un problema estructural.
Finalmente, llamó a diferenciar entre la crítica legítima y la agresión, y a ejercer una participación más consciente en redes sociales, recordando que detrás de cada perfil hay una persona real.
