Una de las mayores preocupaciones de la comunidad ha sido la posible filtración de amoníaco al ecosistema marino. El especialista del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) fue tajante al respecto: no existe tal riesgo.
- Proceso industrial seguro: El amoníaco es un insumo esencial para la producción, empaquetado y comercialización de fertilizantes. No es, bajo ninguna circunstancia, un residuo que deba ser vertido al mar.
- Gestión responsable: La planta operará bajo protocolos estrictos que impiden la liberación de este compuesto al entorno, echando por tierra los temores infundados que carecen de sustento técnico.
Impacto ambiental controlado: Datos técnicos sobre el agua
Páez Osuna detalló que el único flujo de agua que regresará al ecosistema proviene del sistema de enfriamiento. Según los análisis científicos:
"El efecto térmico y de salinidad de este retorno de agua permanecerá confinado a un área mínima, de apenas dos a tres hectáreas, gracias al uso de torres de enfriamiento y procesos de tratamiento avanzados".
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Comparativamente, el consumo de agua del proyecto será notablemente inferior al de una termoeléctrica convencional y equiparable al de una granja camaronícola de tamaño moderado (entre 130 y 150 hectáreas), lo que demuestra un uso eficiente de los recursos.
Topolobampo: Un punto estratégico para la competitividad
Más allá de la viabilidad ambiental, el investigador destacó que Topolobampo posee condiciones inmejorables para albergar este tipo de industria:
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- Disponibilidad de gas natural: Un insumo clave para la operación.
- Infraestructura portuaria: Facilitando la logística de distribución.
- Referencia global: Actualmente existen 320 plantas de amoníaco funcionando en todo el mundo, 32 de ellas en Estados Unidos, sin reportar conflictos de contaminación ambiental significativos, lo que valida la seguridad de este modelo industrial.
El experto hizo un llamado urgente a la sociedad y a los actores involucrados: el debate debe basarse en evidencia científica y verificable.
El objetivo es claro: lograr que la ciudadanía comprenda los alcances reales del proyecto. Según la visión del investigador emérito de la UNAM, la planta no solo es viable, sino que tiene todo el potencial para convivir de manera armoniosa con las actividades pesqueras de la región, fortaleciendo la economía local sin sacrificar la riqueza natural de la bahía.
