Un turista identificado como José Fernando Torres López, de entre 27 y 29 años, falleció este jueves en Puerto Vallarta tras lanzarse en paracaídas desde una avioneta. El equipo no abrió, provocando su impacto fatal contra el mar frente al Hotel Plaza de Oro.
“El paracaídas no se abrió, originando que cayera directamente al mar y falleciera casi de inmediato”, señaló Misael López, director de Protección Civil de Puerto Vallarta, sobre el accidente ocurrido alrededor de las 13:30 horas.
El funcionario detalló que los servicios de emergencia acudieron al lugar para brindar primeros auxilios, pero al llegar solo pudieron recuperar el cuerpo sin vida del joven, quien se convirtió en el primer fallecido registrado durante el operativo de Semana Santa en el destino turístico.
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¿Qué ocurrió en el accidente en Puerto Vallarta?
De acuerdo con los primeros reportes de Protección Civil, el incidente ocurrió alrededor de las 13:30 horas del jueves, cuando José Fernando Torres López se lanzó en paracaídas desde una avioneta que había despegado del aeropuerto local. El servicio fue contratado a la empresa Skydive Vallarta.
Testigos en la playa observaron cómo el paracaídas del joven nunca se abrió, provocando que cayera a gran velocidad directamente al mar frente al Hotel Plaza de Oro, en la zona norte de la ciudad. El impacto contra el agua resultó letal.
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Elementos de Protección Civil acudieron al lugar para realizar labores de rescate, pero al localizar el cuerpo flotando, confirmaron que ya no presentaba signos vitales. El cadáver fue trasladado a la zona conocida como “Los Peines” , donde quedó en espera de las autoridades ministeriales.
Investigación en curso: ¿Qué se sabe de la empresa Skydive Vallarta?
La Fiscalía General de Jalisco inició una carpeta de investigación para deslindar responsabilidades y determinar las causas técnicas que provocaron la falla en el paracaídas. De acuerdo con la información disponible, la víctima habría realizado el salto de forma individual, sin la supervisión directa de un instructor al momento de la apertura.
En su página oficial, Skydive Vallarta asegura que sus instructores “son evaluados, certificados y los avalan miles de saltos”, además de que sus pilotos cuentan con certificaciones avaladas por la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) de México. Sobre el equipo, la empresa afirma que “los paracaídas están diseñados para abrir suavemente” y que los empacadores son profesionales especializados.
Sin embargo, el accidente pone en duda la efectividad de estos protocolos. Las autoridades deberán determinar si hubo fallas en el mantenimiento del equipo, errores humanos o incumplimiento de los procedimientos de seguridad.
Contexto MVS
Este accidente expone una grieta preocupante en la regulación de los deportes extremos en destinos turísticos de alta demanda como Puerto Vallarta. Mientras miles de mexicanos y visitantes extranjeros llegan a Jalisco durante el periodo vacacional de Semana Santa, la tragedia plantea una pregunta incómoda: ¿quién garantiza que los proveedores de servicios de alto riesgo cumplen con los estándares de seguridad?
La víctima, un joven originario de Guadalajara, representa al turismo nacional que busca experiencias extremas dentro del país. Su muerte no solo es una pérdida familiar, sino un golpe a la confianza en la industria turística de aventura. Si las investigaciones confirman negligencias en los protocolos de seguridad o en el mantenimiento del equipo, el caso podría derivar en consecuencias legales para la empresa responsable y presionar a las autoridades a endurecer las supervisiones.
Para el ciudadano común, el mensaje es claro: antes de contratar servicios de alto riesgo, la verificación de certificaciones no es un lujo, sino una necesidad de vida o muerte.
