La propaganda correspondiente a la comunicación social difundida por los poderes públicos, órganos autónomos, así como dependencias y entidades de administración pública en los tres órdenes de gobierno y en especial la de contenido electoral, debe ser reciclable, fábrica de con materiales biodegradables, que no contengan sustancias tóxicas o nocivas para la salud y al medio ambiente.
Así lo planteó a través de una reforma al artículo 134 de la Constitución, la integrante de la bancada de Movimiento Ciudadano (MC) en la Cámara de Diputados, Laura Ballesteros.
Basura electoral.
En su propuesta, la legisladora calificó como un problema ambiental para el país, la utilización masiva de publicidad impresa en plásticos, lonas, pendones y otro tipo de materiales de “corta vida útil” y que, al pasar los procesos electorales, se convierten en basura tirada u olvidada en la vía pública, barrancas y rellenos sanitarios.
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La congresista recordó que la norma electoral ya establece que los insumos donde se imprime propaganda en la materia deben ser reciclables y biodegradables, pero en los hechos la norma no se cumple y los candidatos o partidos no asumen la responsabilidad de recolectar esos elementos y menos, de reciclarlos.
Las reglas señaladas fueron abordadas en las reformas electorales de 2007 y 2014, sin embargo, la emisión de basura electoral sigue siendo un asunto pendiente.
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Para atender la problemática, manifestó, se requiere una respuesta integral en la que participen gobiernos locales, partidos políticos, candidatos, autoridades electorales e incluso los ciudadanos.
Indicó que una opción es que los promocionales señalados sean obligatoriamente reciclables, y quienes los emiten, se encarguen de su disposición para evitar que se conviertan en basura electoral y elementos contaminantes en general.
Se manifestó a favor de promover el reemplazo de la propaganda impresa y en físico, por estrategias digitales y elementos de comunicación política.
También, de implementar medidas de “ética ambiental” en los procesos electorales, con el fin de que las contiendas no tengan impacto ambiental.
Ballesteros Mancilla señaló que por basura electoral se debe entender todos los desechos generados durante los periodos de promoción de partidos políticos y sus candidatos a distintos puestos de elección.
En las elecciones del 2024 en México, de acuerdo a la organización Greenpeace, se emitieron más de 20 mil toneladas de basura electoral que incluyó productos y promocionales de materiales como el PVC, vinil, lonas plastificadas, espectaculares microperforados y estructuras metálicas con impresos en plástico, todos ellos difíciles de degradar y de reciclar.
La Fundación para el Rescate y Recuperación del Paisaje Urbano estimó que en el proceso electoral 2024, tan solo en la Ciudad de México se emitieron entre 25 mil y 30 mil toneladas de residuos asociados a la jornada electoral, calculada en el doble de lo que se utilizó en las elecciones federales anteriores, en 2018, añadió la también secretaria de la Mesa Directiva de San Lázaro.
