En 10 planteles de bachillerato, la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) y el Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica (CONALEP), buscan convertir los huertos escolares en “aulas vivas”, con la instalación de sistemas de captación de agua de lluvia, para que el alumnado experimente con aprendizajes prácticos, cómo enfrentar desafíos como la crisis hídrica y el cambio climático.
¿Cómo funciona el proyecto de captación de agua de lluvia?
Desde el Plantel Iztapalapa V se indicó que la tecnología de aprovechamiento pluvial beneficiará de manera directa a alrededor de cuatro mil 200 personas y, de forma indirecta, a más de ocho mil durante 18 meses, detalló el director de la sede, el maestro Antonio Álvarez Baeza.
"Un huerto es un laboratorio vivo", afirmó, al explicar que en estos sitios las y los estudiantes aprenden ciencia mientras producen alimentos, aprovechan la recolección y protegen el ambiente.
El académico sostuvo que la sustentabilidad se construye tanto en las aulas como en la práctica. Por ello, la propuesta impulsa el aprendizaje interdisciplinario mediante el cultivo de alimentos, el compostaje y el trabajo colectivo, actividades que fortalecen la conciencia ambiental entre las juventudes.
La maestra Rebeca Aguilera Trejo, asesora de la iniciativa en la escuela, destacó que la infraestructura permitirá un uso responsable del recurso hídrico para mantener la parcela escolar sin depender por completo de la red de abastecimiento, una ventaja importante en una zona donde el suministro suele ser limitado.
