El Reglamento de Tránsito de la Ciudad de México establece medidas estrictas para combatir la contaminación auditiva. Según la normativa vigente este 2026, realizar ajustes al sistema de audio o instalar un claxon distinto al original de fábrica es motivo de sanción económica. La multa por estas alteraciones puede superar los dos mil 900 pesos, dependiendo del valor de la Unidad de Medida y Actualización (UMA).
La autoridad capitalina precisa que esta restricción no es menor, pues busca proteger la tranquilidad de peatones, ciclistas y el resto de los automovilistas. Dispositivos como sirenas, bocinas potentes o claxones de tonos ajenos a los autorizados son considerados distractores que confunden a otros usuarios de la vía pública y aumentan la probabilidad de percances viales.
¿Otras conductas que generan multas por ruido?
No solo las modificaciones mecánicas o electrónicas están bajo la mira de los agentes de tránsito. La normativa también castiga la generación de ruido innecesario mediante el motor:
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- Aceleraciones innecesarias: Provocar estruendos con el motor mientras el vehículo está detenido o circula a baja velocidad en el tráfico es motivo de infracción.
- Uso indebido del claxon: La bocina debe reservarse exclusivamente para prevenir accidentes o advertir un peligro inminente.
- Impaciencia al volante: Tocar el claxon para exigir el paso o presionar a otros conductores es sancionable.
¿De cuánto es la multa por usar mal el claxon?
Si un conductor utiliza la bocina por motivos de impaciencia, la sanción es distinta a la aplicada por modificaciones al vehículo. Según el Reglamento de Tránsito, esta conducta conlleva una multa de entre 5 y 10 UMA, lo que representa un costo aproximado de 586 a mil 173 pesos en 2026. Además de la penalización económica, el automovilista recibirá un punto de penalización en su licencia de conducir.
Las autoridades exhortan a la ciudadanía a verificar cualquier mejora o ajuste antes de realizarlo, ya que una modificación estética o sonora "sencilla" podría derivar en un gasto inesperado que afecta directamente al bolsillo del propietario. Respetar estas disposiciones no solo evita sanciones, sino que contribuye a una convivencia vial más ordenada en la capital.
