Tras repasar sus historias de búsqueda por un par de horas mientras llegaban más familiares de desaparecidos desde varios puntos del país —y pedir a un grupo de encapuchados que se descubrieran el rostro—, a las 20:00 horas en punto casi un millar de familiares de desaparecidos avanzaron sobre la avenida Tlalpan con destino al sur de la ciudad con la aspiración de realizar una velada en las inmediaciones del estadio Ciudad de México, en demanda de la presentación de sus familiares ausentes.
Las columnas de participantes avanzaron sobre la avenida sin obstáculo alguno.
Que la alegría pública no sirva para ocultar el dolor de las familias, pedimos que el espectáculo no se levante sobre el silencio de quienes buscan. Porque en México no puede haber fiesta completa mientras haya familias buscando en vida, en campo, en oficinas, en fosas, en expedientes y en la memoria, señalaron madres buscadoras en su mayoría.
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“Nuestro reclamo al Estado mexicano es que a la búsqueda de personas desaparecidas se le dé la misma voluntad política que se despliega para los grandes torneos, para los mundiales de fútbol, Pedimos coordinación, presupuesto, logística, personal suficiente, capacidad operativa y atención inmediata”, dijo una de las participantes.
“Si el Estado puede organizar dispositivos de seguridad para proteger los partidos de fútbol, también podría organizar los dispositivos reales, permanentes y eficaces para luchar, para buscar a quienes nos faltan”, remarcó.
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“Las madres buscadoras, las familias buscadoras, los colectivos buscadores, no somos delincuentes, delito es desaparecer. Es inadmisible encubrir, inadmisible reprimir a quien busca. México es campeón en desaparición. Si le duele al Estado reconocer que México es campeón en desaparición, sí lo sabe México, que lo sepa el mundo”, insistió.
Al avanzar con su protesta se encontraron con más contingentes que se sumaron a la marcha y con decenas de intermediarios e integrantes de la Comisiones Nacional de Búsqueda (CNB) y e la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH).
Antes de llegar a la estación Textitlán del Tren Ligero, esperaba al contingente el titular de la Secretaría de Gobierno de la Ciudad de México (SECGOB), César Cravioto Romero. Detrás de él había decenas de funcionarios con chalecos blancos constituyéndose como un “cinturón de paz”.
Al borde de las 22:00 horas seguían llegando contingentes de apoyo, incluidos familiares y estudiantes de Ayotzinapa.
Rocío Méndez (@rmnewsmvs)
