Está tarde se realizó la primera mesa de seguimiento (tras tres mesas de diálogo con acuerdos ya firmados) entre estudiantes y representantes del CCH Sur, quienes durante una hora y media revisaron los puntos convenidos, intercambiaron documentos pendientes y planificaron futuras mesas para verificar las acciones de justicia y seguridad tras el asesinato del alumno Jesús Israel el pasado 22 de septiembre dentro de las instalaciones.
El próximo viernes, en la segunda mesa de seguimiento, estiman comenzar a vislumbrar el regreso a clases presenciales “cuando estén las obras de corto y mediano plazo”; cabe resaltar que los jóvenes dieron marcha atrás al uso de datos biométricos como mecanismo de ingreso.
“Con esta medida de lectores de códigos con credencial, vemos un poco innecesario que se usen los datos biométricos, porque, pues, son datos delicados, y la mayoría de la población de CCH somos menores de edad. Haría bastante diferencia que se eliminara la parte de los datos biométricos y solo se quedara con lo de la credencial”, argumentaron los alumnos.
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“Sobre lo que es la identificación, su compañera fue la que nos hizo la referencia que utilizáramos el modelo que se utilizaba en el Politécnico, y en el IPN utilizan los datos biométricos. Es por eso que lo estamos usando, porque fue una propuesta por parte de ustedes. Y el dato biométrico no implica precisamente que pongan la huella. El Politécnico tiene una forma de lector y reconocimiento que lo hace ágil para que puedan acceder a la comunidad, con lectores a un costado para que se identifique con la credencial que ustedes tienen del plantel, se constata que son ustedes y se les deja pasar. Y el otro, el de lectores de datos biométricos, puede agilizar la entrada abierta. Los datos biométricos no pueden ser utilizados y no pueden ser recabados sin el consentimiento de las personas”, remarcaron las autoridades al subrayar que esta es una medida que se concretaría en los próximos cuatro meses.
En este marco, al ser consultado por MVS Noticias sobre los hechos en CCH Sur, Juan Martín Pérez, de la plataforma regional Redes Tejiendo Infancia, enfatizó que desde la pasada crisis sanitaria del COVID-19, “la Organización Mundial de la Salud alertó que la pandemia que venía era la de salud mental y la de soledad no deseada, y nuestro país no ha hecho prácticamente nada.
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Tuvimos ya algunos casos similares al del CCH de adolescentes que están atrapados en una caverna digital con un algoritmo de odio. Se estuvo alertando que teníamos que atender a los adolescentes con personajes como ‘Traumach’, que están experimentando el odio contra las mujeres. Pero la UNAM, pese a ser la base del conocimiento nacional, opta por cámaras de vigilancia, policías, seguridad UNAM y poner a las familias a hacer patrullajes en las escuelas.
Es que la UNAM y su autonomía no son un mundo aparte, están obligadas a cumplir con la Ley General de Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes y no se puede vulnerar la privacidad digital de niños, niñas y adolescentes. Esto que se está planteando en la UNAM se está planteando no solamente es incorrecto, sino que no va a resolver absolutamente nada, y sí pone en riesgo los datos de los adolescentes. Lo que tendría que suceder es dialogar con las y los estudiantes desde los derechos humanos. Respeto las opiniones de adolescentes que quieren más, incluso policías, ¿no? Pero eso no significa que lo tengamos que hacer, porque hay un marco legal”, subrayó el defensor de infancias y adolescencias.
“Se calcula que al menos el 20 por ciento de la población mexicana enfrentamos algún tipo de problema de salud mental o psiquiátrico. El tema es que esta estimación no significa que estemos diagnosticadas o diagnosticados, y lo más grave es que no se está viendo, nuestro país no ha cambiado en absoluto y se nota ahora en el presupuesto. Entonces, obviamente, los adolescentes y jóvenes son los que están hablando más de salud mental porque tienen más información, porque para ellos sí es un tema de preocupación, lo escuchan, lo leen, lo hablan y por eso lo están solicitando. Para los que nacimos el siglo pasado, ese ámbito de conocimiento, estaba más estigmatizado, de que ‘solamente van los locos al psicólogo’ los demás, lo negamos, pero no quiere decir que no nos haga falta. Es muy potente que los las personas adolescentes y jóvenes sí lo están reconociendo, lo demandan y lamentablemente no hay una respuesta del estado en esta materia”, concluyó Pérez García.
