El “ya mérito” acabó con el festejo que preparaban miles de aficionados que se dieron cita en el Paseo de la Reforma para presenciar el partido de México contra Inglaterra.
Caras largas, llanto en algunos ojos y el ánimo festivo contenido, fue el saldo que dejó el último partido de la selección mexicana en el mundial de futbol.
Como se hizo costumbre, la marea verde comenzó a inundar las zonas aledañas al Ángel de la Independencia desde horas antes del silbatazo inicial.
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Playeras del tricolor, sombreros de charro, máscaras de luchador, espuma, chapuzones en los charcos generados por la lluvia y gente “volando” mantuvieron el ánimo de una ilusionada afición mexicana que aguardó estoica el inicio del juego, a pesar del aguacero que azotó la ciudad.
Con la emoción a tope, Héctor viajó desde Tlaxcala para vivir la pasión del mundial en el epicentro de los festejos del aficionado mexicano; pidió a los seleccionados darlo todo y pronosticó un triunfo de México, sin saber que todo quedaría en una ilusión.
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La euforia se apagó con los goles de Inglaterra y aunque por momentos estalló el “sí se puede”, al final, la derrota terminó con el festejo.
Apenas sonó el silbatazo final, los aficionados se retiraron del Paseo de la Reforma reconociendo el papel del conjunto tricolor, pero con el trago amargo que dejó nuevamente el quedarse en la orilla.
Pascual Sánchez afirmó que no hay nada que reclamar a la selección, aunque falta dar el siguiente paso.
Otros, como Diego reconocieron que la derrota duele, sobre todo después de que “nos hicieron sentir magia”.
Terminó el mundial para México, pero para los aficionados que se congregaron en el Paseo de la Reforma la ilusión seguirá dentro de cuatro años.
Óscar Palacios (@oskardelaradio)
