El ambicioso proyecto del Gobierno de Claudia Sheinbaum para construir más de 3 mil kilómetros de vías férreas para pasajeros antes de 2030 enfrenta importantes desafíos en materia de financiamiento, ejecución y seguridad, advirtió la revista británica The Economist.
En un análisis publicado el pasado 6 de julio, la publicación señala que uno de los principales obstáculos será el costo del proyecto, ya que los sistemas ferroviarios de pasajeros suelen depender de recursos públicos tanto para su construcción como para mantener tarifas accesibles.
The Economist recuerda que solo unas cuantas rutas ferroviarias de alta demanda en el mundo, como París-Lyon o Tokio-Osaka, son realmente rentables, por lo que cuestiona si México contará con los recursos suficientes para sostener un programa de esta magnitud.
Te podría interesar
El especialista del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), Óscar Ocampo, considera que algunas rutas, como Ciudad de México-Querétaro y Saltillo-Monterrey, tienen una justificación clara por su demanda potencial. Sin embargo, advierte que otros proyectos generan más dudas y que sería más conveniente invertir en infraestructura para transporte de carga, puertos y corredores industriales.
La revista también pone el foco en el papel que asumirá el Estado mexicano. Aunque reconoce que Sheinbaum ha mostrado una postura más abierta hacia la participación privada, señala que el Gobierno seguirá encabezando tanto el desarrollo como la operación de los trenes, mientras las empresas construirán parte importante de la infraestructura mediante licitaciones para estaciones, puentes, electrificación y sistemas de señalización.
Te podría interesar
Otro de los riesgos identificados es la posibilidad de privilegiar la rapidez en la construcción sobre la calidad y la seguridad de las obras. Como antecedente, The Economist menciona el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec, cuyos servicios permanecen suspendidos tras el descarrilamiento ocurrido en diciembre de 2025, accidente que dejó 14 personas fallecidas.
La publicación también recuerda que el Tren Maya, impulsado durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, estuvo marcado por cuestionamientos ambientales y de planeación, al señalar que varias estaciones fueron construidas en sitios con poca conectividad y sin infraestructura suficiente para facilitar el acceso de los usuarios.
A pesar de ello, reconoce que México busca sumarse a la tendencia internacional de impulsar el transporte ferroviario de pasajeros, aunque advierte que el éxito del proyecto dependerá de encontrar un equilibrio entre inversión, participación privada, calidad de las obras y seguridad operativa.
