En una larga sesión de poco más de 14 horas, plagada de insultos y faltas de respeto, acusaciones de ser “narcopolíticos” y “traidores”, en la Cámara de Diputados salió adelante el “plan b” de la reforma electoral, tal y como lo dejó el Senado, sin incluir la revocación de mandato adelantada al 2027
El proyecto será enviado a los congresos estatales para seguir con el proceso parlamentario, confirmó la Mesa Directiva del recinto.
Fue aprobado en lo general con 337 votos de las bancadas del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde (PVEM), con el notorio voto a favor de Movimiento Ciudadano (MC).
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Aunque se presentaron 137 reservas presentadas por más de 100 oradores, las cuáles alargaron la discusión más allá de las 02:00 de la madrugada de este jueves 9 de abril, el esfuerzo fue infructuoso, porque no hubo cambios al dictamen.
En lo particular, la votación fue de 343 votos a favor de Morena y aliados, que ya no contaron con el respaldo de MC.
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Las bancadas del Partido Acción Nacional (PAN) y del Partido Revolucionario Institucional (PRI) emitieron 124 votos, junto con los emecistas. Sólo hubo una abstención y fue del diputado Gibrán Ramírez.
Contenido del “plan b”
La propuesta de la Presidenta de la República que modifica los artículos 115, 116 y 134 de la Carta Magna, limita a 15 las regidurías en los municipios.
Pone tope de 0.7 por ciento del presupuesto estatal, al gasto en los congresos locales.
Prohíbe a funcionarios de organismos electorales a nivel federal y estatal, recibir pagos más altos que el de la Presidenta, y les impedirá tener prestaciones como seguros médicos de vida, cajas de ahorro y bonos extraordinarios, entre otros beneficios.
Los legisladores que defendieron el planteamiento, aseguraron que podría generar un ahorro aproximado de cuatro mil millones de pesos, que se destinarán a los municipios del país y a programas sociales.
MC va con Morena
En la votación general, Morena, aliados y MC, emitieron juntos 377 votos a favor, alcanzando la mayoría calificada.
El vicecoordinador emecista, Pablo Vázquez, justificó la postura afirmando que si bien la reforma es un “tirititito” de la Presidenta, es decir, se queda muy “corta”, su partido no impedirá el combate a los privilegios y el derroche en instituciones públicas, incluyendo las electorales.
Las bancadas del Partido Acción Nacional (PAN) y del Partido Revolucionario Institucional (PRI), emitieron apenas 102 votos en contra.
Reforma de simulación
El posicionamiento del dictamen en términos políticos, que hizo el presidente de la Comisión de Reforma Política Electoral, Víctor Hugo Lobo, generó reclamos de la fracción del Partido Acción Nacional (PAN).
El coordinador José Elías Lixa, recriminó que el legislador del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) intentara dictar el sentido del voto a favor del proyecto, diciendo que quienes así lo hagan, marcarán la historia y mostrarán con sus acciones que están a favor del país.
Lixa Abimerhi habló de lo que no incluyeron ni el “plan a” ni el “plan b” de la titular del Ejecutivo Federal: combate a la intervención del crimen organizado en las elecciones.
“El PAN no va a acompañar nunca una simulación electoral si no se combate la primera causa de preocupación de las y los mexicanos, que es la injerencia del crimen organizado en los procesos electorales y en los puestos de gobierno y en los recursos que llegan a algunos partidos políticos como el del diputado que fundamentó”, subrayó el legislador, en referencia al diputado Lobo Román.
Reforma electoral con austeridad
Al presentar el proyecto, el diputado Lobo destacó que la propuesta presidencial se enfoca a un modelo electoral en términos administrativos y jurisdiccionales con una gestión más eficiente.
Robustece la democracia, respeta las instituciones, fortalece federalismo y promueve la austeridad en todos los poderes, incluyendo el Legislativo a nivel federal y estatal y en los municipios, dijo.
Promueve la austeridad no como regla administrativa, enfatizó.
Tras reconocer que no pudo avanzar el llamado “plan a” de la reforma electoral, subrayó la decisión de la Presidenta de ir por un segundo intento con el “plan b”, para impulsar economías en todas las etapas e instituciones de los procesos electorales, así como el ámbito municipal y los congresos locales, garantizando eficiencia y recursos necesarios pero no desbordados, para llevar a cabo comicios confiables.
Aseguró que las modificaciones no afectan el pacto federal, sino que promueven el equilibrio y la disciplina financiera.
Estandariza reglas en materia de gasto en congresos estatales, en respuesta a la exigencia ciudadana de tener gobiernos “más compactos” y eficientes.
Prevé reducir el gasto y hacer “economías” en los procesos electorales, para que el recurso público se destine a programas sociales y obras de infraestructura en municipios.
Dijo que no se afecta la soberanía de los estados, ya que únicamente establecerá que los congresos estatales tengan un tope de gasto equivalente al 0.7 por ciento del presupuesto de la entidad
“Poniendo fin a gastos excesivos, extraordinarios o privilegios. Seamos claros: estos cambios no trastocan la autonomía plena del INE, de los OPLES ni sus facultades ni sus presupuestos. Sólo nivela las percepciones sin bonos excesivos que pudiesen existir”, planteó.
Llamó a las fuerzas políticas a privilegiar las coincidencias, a reflexionar sobre la situación del país, así como a establecer las bases de organismos administrativos eficientes y austeros.
En un mensaje a la oposición, también aludió a bancadas aliadas de Morena, sin mencionar por nombre PT y el PVEM.
“Que tuvimos la oportunidad histórica de alcanzar una gran transformación, que no solo era electoral, sino hasta política y del Estado mexicano. Sin embargo, lo que era posible se obstaculizó porque se negaron a participar o peor aún, hubo quienes decidieron votar en contra con un argumento específico que estaba fuera de la propuesta o simplemente por diferencias semánticas en el planteamiento”, recriminó.
MC a favor, PRI y PAN en contra
En todas sus intervenciones, los integrantes de la bancada del MC tuvieron que salir a justificar su voto a favor.
Las bancadas del PAN y el PRI descalificaron la norma por estar incompleta, ser centralista, una simulación, riesgosa para las instituciones electorales y violatoria del pacto federal y la autonomía de los municipios.
Aseguraron que los cambios no generarán los ahorros que se prometen y tampoco abordan el tema central que debería tocar una reforma electoral, que es la intromisión del crimen organizado en las elecciones.
Catalogaron el asunto como un distractor de los temas que preocupan a los mexicanos.
“Esta reforma no sirve, esta reforma es un distractor al derrame del petróleo, al asalto en las carreteras, al aumento en la deuda pública (…) mienten cuando dicen que hay ahorro en esta reforma, debilita los contrapesos, no aleja al crimen organizado de las elecciones (…) ¿qué pide la gente?, y lo digo con mucho respeto y con mucha firmeza ¡la gente pide que se dejen de hacer pendejos y se pongan a gobernar!”, lanzó el priísta Alejandro Domínguez.
Domínguez, sus compañeros de fracción y legisladores del albiazul, recalcaron que si el Ejecutivo Federal quiere ahorrar recursos, debería recortar las cifras multimillonarias destinadas a obras de infraestructura que no han dado los resultados esperados, como el Tren Maya, el Aeropuerto Felipe Ángeles y la refinería de Dos Bocas.
Debate ríspido
Al finalizar la discusión en lo general, previo a la votación, la apertura del micrófono a los legisladores, por parte de la Mesa Directiva, generó una confrontación verbal que incluyó una guerra de gritos.
“Tablero”, exigían Morena y sus aliados. “Chapulines”, también le dijeron al diputado Germán Martínez que ahora ocupa una curul por el PAN, pero anteriormente, fue integrante del partido guinda.
Los panistas reclamaron al presidente de la Comisión de Puntos Constitucionales, Leonel Godoy, haberles dicho en tono soez, que ningún plan electoral les gustará porque “no les embona nada”.
En respuesta, lo llamaron “narcopolítico” y le recordaron que su medio hermano, Julio César Godoy Toscano, sometido a investigación por presuntos vínculos con el crimen organizado, entró a la sede del recinto en la cajuela de un auto, para hacer valer el fuero y evitar ser detenido por agentes judiciales.
