En un esfuerzo por avanzar en la reparación histórica y la justicia social, el Gobierno de México, encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, anunció la creación de cinco nuevos Planes de Justicia y Desarrollo Regional. Esta iniciativa busca atender de manera integral las demandas ancestrales sobre territorio, agua, cultura y bienestar de las comunidades más rezagadas del país.
Fortalecen la autonomía de los pueblos originarios
A través del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI), la administración federal articula estos instrumentos bajo un modelo de participación directa. Actualmente, se implementan 21 planes de justicia en todo el territorio nacional, lo que representa un avance significativo en el cumplimiento del Artículo 2° constitucional, reconociendo a las comunidades como sujetos de derecho público.
Los nuevos planes se concentran en regiones con deudas históricas de desigualdad:
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- Michoacán: Plan del Pueblo P’urhépecha; Plan de los Pueblos Mazahua, Otomí y Matlatzinca (Pirinda); y el Plan del Pueblo Nahua de la Costa.
- Guerrero y Oaxaca: Plan para el Pueblo Afromexicano de la Costa Chica.
- Guerrero: Plan de Justicia de la Montaña.
Implementan estrategias integrales en Michoacán y Guerrero
En el estado de Michoacán, los tres nuevos proyectos se integran al Plan Michoacán por la Paz y la Justicia. Este esquema permite que la atención a la población indígena sea total, priorizando la organización comunitaria y las asambleas tradicionales como ejes de la toma de decisiones.
Por otro lado, el Plan de la Montaña de Guerrero destaca por un modelo donde los propios habitantes ejecutan directamente las obras públicas. El objetivo central es cerrar las brechas de exclusión mediante el fortalecimiento de la infraestructura local y el respeto a sus formas propias de gobierno.
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Reafirman el compromiso con el bienestar regional
Con estas acciones, el Gobierno de México busca saldar la deuda histórica con el denominado "México profundo". La estrategia se fundamenta en el principio de que los pueblos indígenas y afromexicanos deben ser los protagonistas de su propio desarrollo.
Al colocar a las asambleas comunitarias en el centro de la planeación, se garantiza que los recursos y las obras respondan a las necesidades reales de tierra, lengua y gobierno tradicional, consolidando un país más incluyente y justo.
