El Voluntariado de Álvaro Obregón contribuyó con experiencias y reflexiones clave para la consolidación del Sistema de Cuidados, impulsado por el gobierno federal y el de la Ciudad de México, con el objetivo de garantizar los derechos de las personas cuidadoras y de quienes requieren atención diaria.
Urge a garantizar derechos para personas cuidadoras y quienes reciben cuidados.
Durante el foro “La mujer, el cuidado y la ciudad”, la embajadora del Voluntariado, Marisa Hernández Juliá, destacó la importancia de adoptar una perspectiva de género en las políticas públicas para superar las brechas estructurales que afectan a las mujeres. Subrayó que la sobrecarga de tareas de cuidado limita su acceso al empleo, la educación y los espacios de participación pública, profundizando desigualdades históricas.
Hernández Juliá enfatizó que el cuidado debe dejar de concebirse como una responsabilidad individual o familiar, para convertirse en un compromiso compartido entre gobierno, comunidad, sociedad y familias. Este enfoque, señaló, es indispensable para avanzar hacia ciudades más inclusivas, equitativas y sostenibles.
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Las participantes del foro coincidieron en la necesidad de impulsar entornos urbanos con servicios de cuidado accesibles, infraestructura de transporte segura y espacios públicos que permitan el desarrollo pleno de las mujeres en todos los ámbitos de su vida. En ese sentido, la planeación urbana con perspectiva de género fue identificada como una ruta fundamental para transformar comunidades, reducir desigualdades y mejorar la calidad de vida.
El encuentro también reconoció el papel histórico de las mujeres en la transformación social, como impulsoras de causas comunitarias, defensoras de derechos y agentes de cambio en diferentes niveles.
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En la Ciudad de México, el Sistema Público de Cuidados —fundamentado en el artículo 9 de la Constitución capitalina— surge como una respuesta integral a estas demandas, al garantizar derechos tanto para quienes cuidan como para quienes requieren cuidados. Esta política reconoce las desigualdades históricas y establece la perspectiva de género como eje rector para la creación de entornos más justos.
