La reforma electoral propuesta por la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum, a través del Plan B es sustancial, aunque algunos quieran minimizarla, aseguró el líder de la bancada del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) en la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal.
“Es una reforma sustancial, algunos han querido minimizarla, yo no lo hago, creo que es el propósito de la Presidenta Claudia Sheinbaum de ir reduciendo los costos que generan los partidos, los procesos electorales y la materia electoral en sí”, expresó.
Al fijar postura sobre el nuevo planteamiento de la Jefa del Ejecutivo Federal enviará, se estima será la tarde de este mismo martes 17 de marzo, al Senado de la República, el también presidente de la Junta de Coordinación Política en San Lázaro consideró que será “más fácil” sacar adelante el proyecto.
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Ello, debido a que los aliados del Partido Verde y Partido del Trabajo (PT) han adelantado su voto a favor.
“Hoy es al contrario, hoy está más fácil sin que haya también sus propios procesos de dificultad, pero hoy están anunciando que van a ir en favor del plan b”, dijo.
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Sin autocrítica, por fracaso del Plan A
Sobre el desechamiento de la primera reforma electoral enviada por la mandataria federal, el congresista dijo que no cabe ninguna autocrítica al partido Morena ni a la Presidenta de la República ni a los legisladores del grupo guinda, porque se sabía con anticipación que los aliados no apoyarían el tema.
Aseguró tampoco hubo “soberbia” de la mandataria federal al seguir adelante con el primer planteamiento a sabiendas de que afectaría la relación con los aliados.
Por el contrario, fue “muy humilde” al invitarlos a dialogar a Palacio Nacional después de que votaron en contra.
“¿Autocrítica no hay?”, se le preguntó.
“No, no, no hay, porque desde el momento que la Presidenta planteó el plan a, desde ese momento ellos dijeron no vamos a ir, yo digo que no hubo soberbia del gobierno”, insistió.
Reforma “descafeinada”
Monreal Ávila también admitió que sí hubo fractura con petistas y ecologistas con el “plan a” electoral, y el “plan b” tiene como fin recomponer la relación y afianzarla de cara a los siguientes comicios.
En cuanto a si el proyecto a entregar por la jefa del Ejecutivo Federal tendrá menos peso que el esperado, rechazó que vaya a quedar desdibujado o “descafeinado”.
Admitió que el Plan A sí era “más profundo” porque incluía topes a tiempos de la propaganda electoral, más medidas de fiscalización y ajuste en la conformación del Senado y en San Lázaro, con el tema de plurinominales, pero en política, nuevamente justificó, es necesario tomar en cuenta que el avance se da conforme a lo “deseable” y “lo posible”.
“Plan b” recompone alianza entre Morena, PT y PVEM
Se declaró tranquilo porque los aliados ya ofrecieron el voto a favor y en consecuencia, el Plan B se convierte en un “instrumento” para recuperar el diálogo con ellos y la coalición electoral “que por momentos se vio fracturada”.
Apoyar la nueva propuesta es correcto políticamente y es un signo de que se mantiene la unidad electoral, enfatizó.
A pregunta expresa manifestó que no se “contaminará” la elección del 2027 si se suma la revocación de mandato, donde el nombre de la Presidenta aparecerá en las boletas, el contexto del resto de las elecciones intermedias que se llevarán a cabo el año entrante.
Añadió que, si se decide mantener la elección judicial como está programada, para 2027, se podrían hacer ajustes para que participe un menor número de candidatos.
No obstante, pidió no adelantar vísperas porque todo ello depende de lo que mande la Presidenta al Senado y lo que se determine en esa Cámara que quedará como “origen” del proyecto.
Plan B al Senado
También a consulta directa, Monreal Ávila descartó sentirse relegado por el envío del Plan B al Senado.
Aseguró que el tema ya está “acordado” y la Presidenta fue la que decidió no turnar sus documentos a la Cámara de Diputados, donde la carga de trabajo es amplia. Sólo se determinó distribuir los asuntos a tratar, justificó.
Rechazó que el proyecto sea “antifederalista”, porque obedece a la “supremacía constitucional” que se reafirma con el voto en el Congreso de la Unión, aunado a que gobernadores y congresos estatales ya dijeron que la aprobarán.
